El atentado contra la Vicefiscalía en la zona norte causó una inusual movilización policiaca y dejó huellas en el inmueble.

A un año del ataque armado a la Vicescalía de la zona norte, que arrebató la vida de un policía ministerial y dejó traumas en la memoria de trabajadores de la dependencia, aún no se ha detenido a los responsables del ataque y la Procuraduría General de la
República (https://www.gob.mx/pgr) (PGR) continúa las investigaciones. La balacera provocó que se reforzaran las medidas de seguridad del lugar, confirmó la Fiscalía General del Estado (http://www.fgeqroo.gob.mx/) (FGE).
La tarde del 17 de enero de 2017, un grupo armado ingresó a las instalaciones de la Vicescalía y con armas de alto calibre disparó contra las instalaciones por tres flancos, en la entrada principal y los muros laterales.
El fiscal de Quintana Roo, Miguel Ángel Pech Cen, informó que derivado del ataque a la Vicescalía se abrió la carpeta de investigación 13/2017 por los delitos de homicidio calificado, lesiones y lo que resulte. Después de un año del
ataque, no hay detenidos.
Para Miriam N, el 17 de enero es el día que volvió a nacer, porque fue testigo de la agresión del comando armado. Ella se encontraba en una de las primeras oficinas, cerca de la recepción y de la entrada a la Vicescalía.
Había llegado a trabajar a las 4 de la tarde, cuando saludó al policía ministerial que se encontraba en el lugar; entonces, escuchó
un ruido ensordecedor y disparos de armas de fuego que provenían de la entrada de la dependencia.
De manera casi instintiva sus compañeras de trabajo y ella se lanzaron al piso y acomodaron muebles de oficina para tapar la entrada de la puerta, para evitar que quien o quienes hicieron los disparos arremetieran contra los trabajadores. Incluso dijo que uno de los policías estatales, los primeros en repeler el ataque, fue a buscarlas para ponerlas a salvo y vio que uno de los atacantes tenía una granada que no se logró activar.
Miriam N detalló que aquellos trabajadores que tenían pocos meses de haber ingresado a laborar en la Vicescalía renunciaron por temor a otro ataque, mientras que ella, confiesa, se quedó porque le gusta su trabajo y sabe que es de alto riesgo.
Dos meses después de lo sucedido, Miriam N sintió que la tranquilidad regresaba paulatinamente a la dependencia, tras haber sido modificados algunos departamentos dentro de la Vicescalía y haberse aumentado las medidas de seguridad, entre ellas cámaras de seguridad.
Después del ataque, Miriam N entendió el valor de la vida, ya que piensa que volvió a nacer esa tarde, aunque también tuvo que tomar terapia psicológica para recuperarse, ya que durante 15 días no logró conciliar el sueño porque cualquier sonido fuerte o estridente la hacían entrar en shock al pensar que eran disparos.
En los días posteriores al atentado la avenida Xcaret, la calle que permite ingresar a la Vicescalía, se mantuvo cerrada por más de tres semanas por las investigaciones del caso, lo que provocó caos vial en horas pico en esa parte de la ciudad.
De acuerdo con la Fiscalía, en el ataque fallecieron tres atacantes y un agente de la policía ministerial que se encontraba en la entrada de la dependencia, el inmueble tuvo daños e impactos de bala, por lo que se incrementaron las medidas de seguridad: se colocó una barda perimetral en la entrada y se reforzó la vigilancia interna y externa del personal operativo. Tras las primeras pesquisas, fueron puestos a disposición de la PGR un vehículo, tres motocicletas, cuatro armas de fuego de grueso calibre, entre ellas un lanzagranadas, una AK-47, cinco armas cortas y cartuchos útiles utilizados por los atacantes.
Fuente: Luces del Siglo




















