La ONG Euro-Med Human Rights Monitor emitió una alerta expresando preocupación por las ‘sospechas de robo de órganos’ llevadas a cabo por las Fuerzas Armadas de Israel, por lo que solicitó una investigación a nivel internacional para examinar sus acciones en la Franja de Gaza.
“La cuestión del posible robo de órganos de los cadáveres se basa en el testimonio de profesionales médicos de Gaza que han examinado algunos cuerpos después de haber sido entregados. Estos profesionales han encontrado pruebas de robo de órganos, tales como la falta de la cóclea o de córneas. También faltan otros órganos vitales como hígados, riñones o corazones”, indicó la organización en un comunicado.
La ONG asegura haber documentado la ‘confiscación’ de ‘decenas’ de cadáveres del Hospital Al Shifa y del Hospital Indonesio, en el norte de la Franja de Gaza, ahora bajo control israelí, así como de las inmediaciones de los ‘corredores seguros’ señalados por las fuerzas israelíes como paso para que los civiles se desplacen hacia el sur del enclave.
Además las fuerzas israelíes habrían desenterrado cuerpos de una fosa común que comenzó a utilizarse hace más de ocho días en el recinto del Hospital Al Shifa de ciudad de Gaza.
Los propios sanitarios gazatíes han resaltado que la falta de determinados órganos constatada en un examen forense no certifica por sí mismo el robo de órganos, ya que esas personas podrían haber sido sometidas a cirugías antes de morir.
Además, es imposible realizar un examen minucioso debido a la ofensiva militar israelí.
Las propias autoridades sanitarias de Gaza han renunciado a realizar un recuento exhaustivo de los fallecidos ante el desmoronamiento de todo el sistema sanitario.
Euro-Med Human Rights Monitor sostiene que Israel retiene al menos 145 cuerpos de palestinos como resultado de la última escalada del conflicto y 255 cuerpos más en su Cementerio de Números, un cementerio situado cerca de la frontera con Jordania con acceso prohibido.
La ONG destaca que es una práctica de castigo colectivo para las familias también prohibida por la Cuarta Convención de Ginebra.
En particular para la cultura árabe-musulmana es fundamental enterrar a los muertos por su relevancia relgiosa.
Con información de Reforma





















