Si bien la llegada de Barack Obama a la Presidencia representó un triunfo para la comunidad negra, ello no alivió la tensión racial que impera desde los tiempos de la Colonia
La semana pasada se conmemoró un año de la muerte del adolescente negro desarmado, Michael Brown, a manos de un policía blanco en la ciudad de Ferguson, Misuri, y si bien las protestas para conmemorar la fecha iniciaron de forma pacífica después se tensaron debido al intercambio de disparos entre manifestantes y policías, con lo que nuevamente se evidenció que los conflictos de índole racial siguen más vivos que nunca en Estados Unidos.
Si bien la llegada de Barack Obama a la Presidencia representó un triunfo para la comunidad negra estadunidense, ello no alivió la tensión racial que impera en ese país desde los tiempos de la Colonia, cuando la compra y venta de esclavos no era una práctica clandestina o prohibida.
La encuesta sobre comportamiento racial realizada por la agencia de noticias Associated Press en 2012 destacó que en ese momento más estadunidenses tenían actitudes racistas, ya que 51 por ciento de los encuestados expresaron tener posturas explícitas en contra de los negros en comparación con 48 por ciento de 2008.
Las diferencias entre los blancos y los negros en términos económicos son notorias y la brecha de riqueza entre esos sectores es un ejemplo al triplicarse en los últimos 25 años debido, en gran parte, a la desigualdad en los ingresos, la educación, la vivienda, entre otros, detalló un estudio realizado en 2014 por la Universidad de Brandeis en Massachusetts.
De acuerdo con la investigación, las cifras no son nada alentadoras, ya que el ingreso medio de los hogares negros es inferior en 60% frente al de las familias blancas, la tasa de desempleo es del doble para los negros y uno de cada cuatro negros viven en la pobreza, mientras que menos de uno de cada 10 blancos se encuentran bajo esas condiciones.
Mark Naison, profesor de Historia y Estudios Afroamericanos en la Universidad de Fordham, aseguró a Excélsior que tanto el deterioro de las condiciones económicas para los negros como el aumento de las actitudes racistas entre los blancos son factores que se conjuntaron durante la presidencia de Obama y que éste no ha logrado cambiar.
“La comunidad negra fue muy golpeada por la gran recesión que comenzó en 2008 y no recibió ayuda para su recuperación subsecuente”, aseveró.
La revista estadunidense Foreing Affaires en su artículo Racial Inequality after Racism retomó las ideas del economista sueco Gunnar Myrdal quien aseguró en 1944 que Estados Unidos vivía “un dilema americano”, ya que los ideales de libertad e igualdad en los que está fundada esa nación chocaban con las condiciones reales de la sociedad negra debido a la creencia generalizada de que la raza negra era inferior, lo que quedaba reforzado por la situación de desventaja en la que vivían.
Para Myrdal, la forma para resolver este conflicto era que los blancos cambiaran sus actitudes raciales y que permitieran un trato más justo hacia los negros y que su realidad debía mejorar.
Ese “dilema americano”, al que Myrdal se refería, parece que cobró vigencia hace un año con la muerte de Brown, quien fue baleado por el policía Darren Wilson en 2014, hecho que encendió la tensión racial en Estados Unidos y sus ciudadanos se volcaron a las calles para protestar por ese homicidio y exigir un trato más justo por parte de las autoridades.
Las manifestaciones, que continuaron por dos semanas más, se tornaron violentas debido a los enfrentamientos entre la sociedad y la policía, lo que terminó en la declaración de estado de emergencia y se ordenó un toque de queda en la localidad de Ferguson.
La sociedad clamaba justicia para el adolescente, pero el sistema no respondió como ellos esperaban, y en marzo pasado el Departamento de Justicia de Estados Unidos concluyó la investigación sobre la actuación de Wilson y declinó presentar cargos contra él.
La historia de Brown parece repetirse en Estados Unidos, de acuerdo con estadísticas del diario estadunidense The Washington Post, en lo que va del año 601 personas fueron asesinadas a tiros, de los cuales 153 eran negros y 24 de ellos estaban desarmados.
Los negros perciben que el sistema de justicia criminal en su país no es igualitario y distingue entre razas. Una encuesta realizada por el Instituto Pew en 2013 arrojó que 70% de los negros consultados consideraron que la policía les da un trato peor en comparación con los blancos, y 68% cree que son tratados de manera más injusta en las cortes.
De acuerdo con un informe de la organización The Sentencing Project uno de cada tres hombres negros de 30 años está en prisión mientras que para los blancos la proporción es de uno de cada nueve. También detalla que esas tendencias se intensificaron por el impacto desproporcionado de la “guerra contra las drogas”, en la que dos tercios de todas las personas en prisión por esa clase de delitos son negros.
De hecho, el portal estadunidense Business Insider informó que existe una desigualdad flagrante en casi todas las fases del sistema de justicia penal, destacando que los arrestos de negros por consumo de drogas son el doble que en el caso de los blancos, además de que los hombres negros acusados por delitos federales recibieron condenas más largas que sus contrapartes.
Más allá de las diferencias que se suscitan en el sistema judicial estadunidense 35% de los ciudadanos negros en ese país afirmó que experimentaron personalmente la discriminación o fueron tratados injustamente debido a su raza o etnia, según datos del Instituto Pew.
Después de que el joven blanco de 21 años, Dylann Roof, confesara que mató a nueve negros en una iglesia de Carolina del Sur alegando que quería impulsar una guerra racial, Obama aseguró que no había ninguna duda de que la sociedad estadunidense ha hecho grandes avances contra el racismo, pero destacó que “sigue formando parte de nuestro ADN”.
Hace diez años el entonces candidato al Senado de Illinois, Barack Obama, pronunció el discurso principal en la Convención Nacional Demócrata en Boston donde dijo: “no existe una América negra y una América blanca, una América de latinos y una América de asiáticos, existen Estados Unidos de América”. A pesar de los ideales expresados por el primer Presidente estadunidense de raza negra, las barreras del racismo no se han logrado derribar.
Fuente: Excelsior



















