Redacción Macronews.- Un estudio del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible reveló que la Península de Yucatán ha perdido 525,102 hectáreas de selva entre 2016 y 2025, lo que equivale a una deforestación anual de 58,345 hectáreas. El informe, basado en datos del Sistema de Información de Cambios de la Cobertura Forestal (SICAMFOR), advierte que los principales factores de esta degradación son la expansión agroindustrial, la ganadería y las obras del Tren Maya, además de programas subsidiarios como Sembrando Vida, que lejos de revertir el problema, lo han acelerado en municipios clave.
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En Quintana Roo, la pérdida de cobertura forestal asciende a 112,180 hectáreas, destacando el caso de Othón P. Blanco, que registra una pérdida neta de 53,800 hectáreas, casi la mitad del total estatal, principalmente por cambios de uso de suelo vinculados al Tren Maya. En el poniente de Bacalar, la deforestación se relaciona con la expansión de cultivos agroindustriales de comunidades menonitas.
Campeche es la entidad más afectada, con 231,955 hectáreas deforestadas en nueve años. El municipio de Calakmul concentra gran parte del impacto, derivado de la Ley de Fomento Agropecuario y las obras del Tren Maya. También destacan los casos de Pich y Champotón, donde la agroindustria avanza cerca de la reserva estatal Balam Kin, y en Hecelchakan, inmediaciones de Pomuch, donde la deforestación se vincula a megaproyectos y expansión agrícola.
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En Yucatán, la pérdida de cobertura forestal alcanza 180,967 hectáreas. Municipios como Tizimín han sido afectados por la agroindustria; Hunucmá por desarrollos inmobiliarios y megagranjas de cerdos y aves; y Progreso por urbanización e infraestructura logística. En Mérida, la deforestación responde al crecimiento de nuevos desarrollos inmobiliarios.
El estudio advierte que solo entre 2023 y 2025 la Península perdió 123,122 hectáreas, con una tasa anual de 61,561 hectáreas: 38% en Campeche, 37% en Yucatán y 25% en Quintana Roo. Esta tendencia refleja un deterioro acelerado del ecosistema, con consecuencias irreversibles para la biodiversidad, el acceso al suelo y la seguridad ambiental de miles de familias rurales.










