
WASHINGTON, D.C. – En un giro inesperado tras su reunión privada en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la líder opositora venezolana, María Corina Machado, le entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz. A través de su red Truth Social, el mandatario calificó el acto como un «gesto maravilloso de respeto mutuo» por el trabajo realizado durante su gestión.
Controversia internacional El anuncio ha generado una reacción inmediata de la Fundación Nobel, la cual aclaró a través de sus canales oficiales que el galardón «no es transferible». Aunque Machado confirmó haber presentado la medalla a Trump durante su primer encuentro oficial en Washington —realizado apenas 12 días después de la incursión militar estadounidense que depuso a Nicolás Maduro—, el estatus legal y protocolario del obsequio permanece en el centro del debate diplomático.
Realpolitik y petróleo A pesar del encuentro simbólico con Machado, la administración republicana envió señales mixtas este jueves. Mientras Trump elogiaba a la líder opositora, el Ejecutivo estadounidense destacó que el gobierno venezolano actual, encabezado por Delcy Rodríguez, está cumpliendo con las exigencias de Washington, particularmente en la estabilidad del flujo petrolero. Esta postura sugiere que, más allá de los gestos simbólicos, la prioridad de la Casa Blanca sigue siendo el control de los recursos energéticos de la región.







