Redacción Macronews.-
El Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, Suiza, se ha convertido este miércoles 21 de enero de 2026 en el epicentro de una confrontación geopolítica sin precedentes. La llegada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al evento más grande en la historia de este foro, ha intensificado las tensiones con la Unión Europea tras su ultimátum hacia Dinamarca para la entrega de Groenlandia. Con una agenda de 45 minutos para exponer su visión de un «nuevo orden mundial», Trump arriba a territorio europeo bajo la sombra de posibles acciones militares o una guerra comercial de escala global si sus demandas territoriales en el Ártico no son satisfechas.LEER:ADÁN AUGUSTO CANCELA BRINDIS SENATORIAL: ¿AUSTERIDAD O FRACTURA EN UNA BANCADA QUE MANEJA 1,900 MDP?
La respuesta del bloque europeo no se ha hecho esperar, encabezada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien ha asumido el rol de portavoz de una Europa decidida a mantener su autonomía política. Durante su intervención, Macron advirtió que el continente no aceptará «de forma pasiva la ley del más fuerte», subrayando que ceder ante las presiones de Washington conduciría inevitablemente al «vasallaje» de las naciones europeas. Este choque de posturas ocurre mientras la Casa Blanca intenta centrar la narrativa en el fortalecimiento de la economía estadounidense frente a un alto costo de vida que presiona a la administración republicana de cara a las próximas elecciones de mitad de mandato.
Desde su regreso a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025, el mandatario estadounidense ha reconfigurado la política exterior mediante el uso de aranceles punitivos como herramienta de coacción, la intervención en la crisis de Venezuela tras la destitución de Nicolás Maduro, y una postura disruptiva en los conflictos de Ucrania y Gaza. No obstante, es el control estratégico de Groenlandia lo que mantiene a los mercados y líderes mundiales en alerta máxima, pues representa una pieza fundamental para la consolidación del poder estadounidense en el Ártico, un objetivo que los expertos califican como el «punto de quiebre» definitivo en la alianza trasatlántica.





















