ALERTA SANITARIA: OBESIDAD E HIPERTENSIÓN AUMENTAN HASTA UN 98% EL RIESGO DE DESARROLLAR DEMENCIA VASCULAR
Redacción Macronews.– Un reciente estudio científico publicado en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism ha establecido una conexión causal directa entre el exceso de peso corporal, la presión arterial elevada y el deterioro cognitivo. La investigación, que analizó datos genéticos y clínicos de más de 500,000 personas en el Reino Unido y Dinamarca, revela que tener un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado no es solo un factor correlativo, sino una causa directa que puede llegar a duplicar las probabilidades de padecer demencia vascular. Los hallazgos subrayan la importancia de la salud metabólica como el pilar fundamental para la preservación de la función cerebral en la edad adulta.LEER:ADÁN AUGUSTO CANCELA BRINDIS SENATORIAL: ¿AUSTERIDAD O FRACTURA EN UNA BANCADA QUE MANEJA 1,900 MDP?
De acuerdo con el equipo liderado por la Dra. Ruth Frikke-Schmidt, del Hospital Universitario de Copenhague, el riesgo de demencia vascular se incrementa en un rango que oscila entre el 54% y el 98% en individuos con obesidad. El estudio detalla que la hipertensión actúa como el principal motor de este daño; específicamente, la presión arterial sistólica elevada explica el 18% de la relación entre el IMC alto y la demencia, mientras que la presión diastólica influye en un 25%. Esta reducción o bloqueo del flujo sanguíneo daña irreversiblemente el tejido cerebral, comprometiendo las capacidades cognitivas de los pacientes de manera prematura.
Expertos de la Asociación de Alzheimer señalan que estos resultados refuerzan la premisa de que «lo que es bueno para el corazón, es bueno para el cerebro». La obesidad no solo dificulta el bombeo sanguíneo hacia el sistema nervioso central, sino que también desencadena procesos inflamatorios crónicos que afectan el sistema inmunitario y metabólico, acelerando enfermedades como el Alzheimer. Ante esta evidencia, la comunidad médica sugiere que la prevención mediante dietas nutritivas, ejercicio regular y control de la presión arterial representa una «oportunidad no explotada» para frenar la epidemia global de demencia, abriendo incluso el debate sobre el uso preventivo de fármacos para la pérdida de peso antes de la aparición de síntomas cognitivos.
















