REDACCIÓN MACRONEWS.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá este martes en la Casa Blanca a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en lo que representa el primer encuentro cara a cara entre dos líderes que han mantenido una tensa disputa verbal durante más de un año. La reunión se produce en un contexto de extrema fragilidad diplomática, marcada por sanciones previas a funcionarios colombianos, la revocación del visado de Petro y amenazas recientes de acciones militares tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.

Pese a los insultos cruzados —donde Trump ha calificado a Petro de «enfermo» y este ha respondido convocando al «jaguar» latinoamericano contra el imperialismo—, ambos mandatarios han mostrado señales de una tregua táctica. «Cambió mucho de actitud», afirmó Trump el lunes desde el Despacho Oval, aunque dejó claro que el eje de la conversación será la seguridad: «Vamos a hablar de drogas, porque de su país salen tremendas cantidades». Por su parte, el gobierno de Petro busca desviar el enfoque hacia la crisis climática y el éxito de su programa de sustitución de cultivos ilícitos, llevando como presentes simbólicos café y chocolate producidos por ex cultivadores de coca.
La logística del encuentro no está exenta de riesgos. Mientras Petro llega a Washington pidiendo un «pacto por la vida» y respaldado por manifestaciones de apoyo en Colombia y frente a la embajada en EE. UU., sus recientes declaraciones calificando el trato a migrantes como «esclavitud» han reavivado el temor a que la reunión contenga sorpresas incómodas. Para los expertos, el desafío radica en si dos personalidades tan volátiles, acostumbradas a discursos sin guion, podrán reconducir una alianza bilateral que ha sido el pilar de la región por décadas.
Si la reunión transcurre sin contratiempos, podría significar el levantamiento de sanciones y una normalización de las relaciones en una era de post-captura de Maduro. Sin embargo, el historial de enfrentamientos por la postura de EE. UU. en Gaza y las operaciones militares en el Caribe sugiere que cualquier chispa podría encender nuevamente el conflicto entre Washington y Bogotá en este inicio de 2026.
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