
MÉRIDA, YUCATÁN. – La Península de Yucatán, hogar de aproximadamente 4.8 millones de hectáreas de manglares, enfrenta una amenaza sin precedentes debido a la actividad humana desmedida. Everardo Barba Macías, investigador de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), alertó que, aunque México es el segundo lugar mundial en Sitios Ramsar (humedales de importancia internacional), la joya ecológica del sureste está bajo el acecho de la urbanización y la industria agropecuaria.
Servicios Vitales en Riesgo Los humedales no son solo paisajes; funcionan como filtros naturales que retienen contaminantes, protegen la costa contra huracanes y son campeones en la captura de carbono atmosférico. En Yucatán, las más de 600 mil hectáreas de ciénegas y manglares en zonas como Ría Lagartos y Celestún sufren por la alta permeabilidad del suelo cárstico, que facilita que los desechos de granjas porcícolas y aguas residuales contaminen el manto freático.

Ciencia Ciudadana: El Escudo Ecológico Pese al panorama, Barba Macías destacó que estamos en un momento clave para la restauración mediante el esfuerzo entre Gobierno, academia y ciudadanía. Iniciativas digitales como “iNaturalist”, “Cenoteando” y el Proyecto ACCIÓN permiten que cualquier ciudadano con un móvil contribuya al monitoreo y registro de especies, fortaleciendo la defensa de estos ecosistemas que concentran el 30% de los recursos hídricos del país.












