Redacción Macronews.- En el marco de su décimo aniversario, el Santuario María Desatadora de Nudos se ha consolidado como uno de los principales referentes del turismo religioso en Quintana Roo, destacando tanto por su crecimiento espiritual como por el incremento en la afluencia de visitantes nacionales e internacionales.
El padre Luis Pablo Garza, fundador y rector del santuario, destacó en entrevista que este espacio se ha convertido en un punto de encuentro para la fe, rodeado por un entorno natural que favorece la reflexión y la espiritualidad. Señaló que el sitio ha sido concebido como un lugar de acogida, donde los visitantes pueden experimentar un ambiente de paz y conexión espiritual.
A lo largo de estos 10 años, el santuario ha evolucionado en infraestructura y alcance, impulsando la transmisión digital de misas y rosarios, especialmente durante la pandemia, lo que permitió mantener el contacto con fieles de distintas partes del mundo. Estas transmisiones continúan de manera ininterrumpida desde hace varios años, consolidando su presencia a nivel internacional.
Actualmente, el santuario recibe cerca de un millón de visitantes al año, y en temporadas como Semana Santa y Pascua puede alcanzar hasta 100 mil peregrinos. Este crecimiento ha contribuido a posicionar a Cancún no solo como un destino turístico de sol y playa, sino también como un punto importante para el turismo espiritual.
De cara a la próxima Semana Santa, se han preparado diversas actividades religiosas, entre ellas el viacrucis, la Vigilia Pascual, misas especiales y espacios para confesión. Además, se contemplan actividades complementarias como cine fórum y la visita de sacerdotes provenientes de Roma, fortaleciendo el carácter internacional del santuario.
En materia de innovación, el recinto ha incorporado herramientas tecnológicas como códigos QR, audioguías en varios idiomas y postes solares que narran la historia del lugar, con la intención de enriquecer la experiencia de los visitantes y facilitar el acceso a la información.
El padre Garza subrayó que, sin proponérselo, el santuario ha impulsado el turismo religioso en la región, abriendo nuevas alternativas para los visitantes y fortaleciendo la oferta turística de Quintana Roo.




















