EL CAIRO / TEHERÁN. – La República Islámica de Irán ha respondido al ultimátum de 48 horas lanzado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con una advertencia devastadora: cualquier ataque contra su infraestructura energética provocará una ofensiva total contra los activos estratégicos de Estados Unidos e Israel en la región. La amenaza de Teherán va más allá del petróleo; por primera vez, se han fijado como objetivos legítimos las instalaciones de Tecnologías de la Información (Data Centers) y las plantas de desalinización de agua, lo que dejaría a millones de personas sin servicios básicos y desconectadas.
Puntos críticos del conflicto:
Guerra de Infraestructura: Ebrahim Zolfaghari, vocero de la Guardia Revolucionaria, advirtió que las empresas con capital estadounidense serán «completamente destruidas».
El Rehen Energético: El Estrecho de Ormuz permanece bajo control selectivo de Irán, permitiendo el paso solo a barcos de China y Asia, mientras bloquea al resto del mundo, lo que ha detenido el flujo del 20% del crudo global.
Impacto Económico: Mohammad Baqer Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, vaticinó una subida de precios del petróleo «por mucho tiempo» si las plantas de gas y crudo en la región son atacadas.
Escalada de Misiles: Tras los impactos cerca del centro nuclear de Dimona en Israel, que dejaron más de 200 heridos, el mundo espera el cumplimiento del plazo de 48 horas dado por Washington, que vence este lunes.






