Con un grupo de colaboradores diverso y disperso en intereses, veremos a continuación cómo se conformará `un equipo´ de trabajo, ante el fatalismo del 2018; ¿Jalarán parejo los colaboradores, o cada quien por su rumbo?; * Laura Fernández, con mano firme contra abusos policiales; * Juan Carrillo, un presidente municipal en la calle; * Francisco Carrillo Flores, el súper asesor de Remberto
CANCÚN, Q. Roo.- Ser priísta es hoy en día un sinónimo de anatema. Los excesos de algunos pocos personajes que, luego de su acceso al poder lo usaron para enriquecerse y para agraviar a los más necesitados. Generaron una tremenda percepción de corrupción, de la cual no se salva ni el más honesto de los miembros o simpatizantes de ese partido. Aunque los hay.
Por alguna razón ese partido se sostuvo por largos años ininterrumpidamente en el poder. Yendo a sus orígenes, podríamos relatar valiosos pasajes de heroísmo y buen gobierno.
Una de sus cualidades, que derivó a posteriori en una de sus desventajas, precisamente por el abuso, era ese marco de disciplina que le permitía dirigir sus esfuerzos en un solo sentido, para obtener los resultados que se proponía, sea en un proceso electoral o ya como gobierno.
Es un sentido de `equipo´, de `pertenencia´, a un organismo superior, más allá de individualismos.
Para ir al grano, cuando un gobernante alcanzaba la máxima magistratura por la vía de aquél PRI original, sea del país como presidente o de un estado de la República como gobernador, sus compañeros le asignaban en automático una facultad de ascendencia, inmanente e incuestionable.
Se conformaba un `equipo´, donde el gobernante asumía una jefatura. Indispensable era el sentido de justicia, pues se le permitía tomar decisiones de grave importancia, muchas de las cuales sustentaban el futuro de la demarcación que se ha de gobernar, pero también el futuro y la vida de sus compañeros, de sus familias y en no pocas ocasiones de muchas otras personas que acaban gravitando en la órbita de alcance y jurisdicción de ese `jefe político´.
Decisiones igualmente importantes eran, por ejemplo, la definición de las candidaturas en el mismo partido. El `jefe político´ también tenía parte preeminente a la hora de encausar la carrera política de sus compañeros, en un sentido escalafonario.
Así fue durante toda la época del PRI en Quintana Roo. Los gobernadores, todos y hasta Roberto Borge, tuvieron esa cualidad inherente del partido que gobernó hasta este pasado 25 de septiembre.
Por primera vez en la historia del estado, el gobernador llegó sin ser militante de ningún partido político, pero acompañado de un equipo muy diverso de políticos, una parte provenientes del PAN, otros del PRD, aunque también hay priístas y ex priístas. Por adición reciente, se sumaron a este proyecto de gobierno miembros de Morena y del Panal.
Estamos ante una novedad que todavía no acaba por sorprendernos, creo.
Porque en adelante vamos a ver cómo se va a organizar este nuevo grupo político tan diverso y ecléctico.
La pregunta es: ¿Harán un equipo? Y desde luego ¿Cómo lo lograrán?
El gobernador Carlos Joaquín González ha sido presidente municipal y tiene experiencia en cargos de gran calado, desde secretario de gobierno estatal, y como subsecretario de gobierno federal, pasando por una diputación federal.
Él sabe perfectamente cómo comportarse como parte de un `equipo´ en el formato más tradicional del PRI. Sabe sujetarse a las reglas de trabajo con un `jefe político´ y desde luego que sabe también cómo ser un `jefe político´.
Y como explicamos brevemente, ocupar ese cargo en los términos tradicionales de la añeja política del PRI, antes de esa percepción generalizada de abusos, confiere una gran responsabilidad con escaso margen para equivocarse. El ejemplo más claro de cómo errar en esa situación, se encuentra precisamente en el desempeño del gobernador que terminó su mandato y con la historia ganadora de su partido.
La duda cabe, sobre todo, en la actitud que han de asumir los acompañantes del gobernador. Los que militan en el PAN, en el PRD, pero también en Morena y el Panal.
Llegado el tiempo, y para eso falta poco, cómo responderán simultáneamente a sus responsabilidades como miembros del equipo de gobierno, para responder así, como `equipo´, a las demandas ciudadanas de obras y programas. Y a sus `altos mandos´ partidistas.
¿Podrán quedar bien con su jefe el gobernador y al mismo tiempo con los intereses de sus partidos y sus padrinos políticos?
Antes de 2018, a la vuelta de la esquina, habrán procesos internos en los partidos para buscar candidatos, primero a la Presidencia, pero también a las presidencias municipales, a las diputaciones locales y al Senado.
Y cada partido tiene diversas expresiones. Los miembros del PRD no son todos lo mismo, sino que se dividen en simpatías. Lo mismo pasa en el PAN. Quizás en Morena y el Panal están más definidos en cuanto a la candidatura presidencial. Pero no en las otras.
Es un gran reto el que tiene enfrente el gobernador Carlos Joaquín para poder dirigir a este grupo de colaboradores tan diverso, pero también tan disperso.
Ni es necesario aclararlo, porque no se trata de generar un estado absolutista o autoritario para ejercer un mandato duro y entrometido. Ni es el estilo ni la vocación demócrata del gobernador. Lo demostró justamente cuando decidió sumar a todas esas expresiones a su proyecto. Se trata sencillamente de encausar tantos intereses, muchas veces encontrados, hacia un rumbo de desarrollo y a una inercia administrativa sin que las aspiraciones individuales se conviertan en escollos. Eso es lo que vamos a ver a continuación.
LAURA FERNÁNDEZ, MANO DURA CONTRA ABUSOS
La presidente municipal del novel municipio de Puerto Morelos, ha demostrado una atención especial a los temas de seguridad, una demanda muy sentida de los ciudadanos de esa demarcación. Recientemente, no dudó en promover y felicitar a un elemento policiaco que tuvo la decencia de entregar una cartera perdida, lo cual no debería ser la excepción. Sin embargo, Laura Fernández detectó que esa actitud serviría para enviar un doble mensaje: a los policías, para que entiendan lo que se espera de ellos, y desde luego a la ciudadanía, que está más que vigilante de la actuación de sus autoridades, en todas las áreas.
Más recientemente, la presidente municipal tampoco dudó en actuar con firmeza en contra del abuso de dos elementos de la misma corporación, que despojaron de sus bienes a un transeúnte desafortunado. Sin pretextos, encarando las cosas como son, Laura está demostrando compromiso y lo hace con trabajo denodado, pues también está consiente del nivel de exigencia de Puerto Morelos, un municipio que se destaca por su combativa e ilustrada comunidad de científicos, académicos y artistas.
JUAN CARRILLO, EN LA CALLE
El presidente municipal de Isla Mujeres pasa largas horas en las calles de su municipio. Desde el principio de su gestión, entendió que los ciudadanos estaban hartos de tener un presidente municipal encerrado en las cuatro paredes de su oficina, disfrutando del aire acondicionado.
Ahora el primer edil sale recurrentemente a las calles, involucrado directamente en las tareas de limpieza, remozamiento y embellecimiento de ese municipio, ejemplo de caribanía y de tenacidad por alcanzar un mejor lugar en los indicadores turísticos.
Juan Carrillo es un presidente municipal joven, pero con un alto sentido de la responsabilidad que tiene ante sus conciudadanos. Su presencia en las áreas públicas ha contagiado a numerosos isleños, que se añaden a las tareas públicas de forma solidaria. Así son los isleños.
FRANCISCO CARRILLO FLORES, SUPER ASESOR DE REMBERTO
El secretario municipal de Desarrollo Social en Benito Juárez, Francisco Alejandro Carrillo Flores, es sin duda uno de los principales asesores y colaboradores del presidente municipal, Remberto Estrada Barba.
Joven, ronda los 30 años, este funcionario se ha presentado con el resto de los colaboradores para hacerles la firme petición de que se esfuercen hasta conseguir los resultados que ofrecieron una vez que fueron llamados o ratificados, y a todos les plantea que es necesario “dar siempre el crédito de todas las acciones al presidente municipal… nada de lucimientos personales ni distracciones de los objetivos definidos”.
















