Redacción Macronews.- La menstruación en el espacio no presenta alteraciones médicas por efecto de la microgravedad, desmintiendo el mito de que el flujo podría invertirse o verse afectado; sin embargo, representa desafíos prácticos relacionados con la higiene y la logística durante las misiones espaciales.

De acuerdo con especialistas y datos difundidos por agencias como la NASA, el ciclo menstrual de las astronautas se mantiene con normalidad fuera de la Tierra. El útero continúa expulsando el revestimiento de forma habitual, y las mujeres pueden experimentar síntomas similares a los que ocurren en el planeta, como cólicos o cambios hormonales.
RETOS EN MICROGRAVEDAD Y SOLUCIONES
El principal desafío no es fisiológico, sino operativo. La falta de gravedad y el acceso limitado al agua dificultan las condiciones de higiene, además de que productos como tampones o toallas pueden comportarse de manera distinta en el entorno espacial.
Ante ello, muchas astronautas optan por suprimir la menstruación durante misiones prolongadas mediante anticonceptivos hormonales continuos, como pastillas, dispositivos intrauterinos o implantes.
No obstante, también es posible menstruar en el espacio de manera segura utilizando productos tradicionales o copas menstruales, las cuales han sido probadas con éxito en condiciones de vuelo espacial.
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En términos generales, expertos coinciden en que la menstruación en el espacio no representa un riesgo para la salud, siempre que se cuente con una adecuada planificación y manejo de los recursos disponibles.

















