La Nutria neotropical, Perro de agua o Peek’ ja’ (llamada así en maya yucateco), es un mamífero semiacuático que tiene una amplia distribución, abarcando desde el norte de México hasta el noreste de Argentina. Se clasifica en la familia Mustelidae del orden Carnívora, su nombre científico es Lontra longicaudis, que significa nutria de cola larga. Es una de las tres especies de nutria que habitan en México, las otras dos son la nutria marina (Enhydra lutris) y la nutria norteamericana (Lontra canadensis).
La Nutria neotropical incluía tres subespecies que se diferencian por la forma del rinario, es decir, la piel que recubre la nariz, y ligeramente por el tamaño del cuerpo y coloración del pelaje. El ensanchamiento del rinario es progresivo del sur al norte si se observa en las nutrias que habitan en el Neotrópico. Por ejemplo, la subespecie L. l. longicaudis, que habita en el sureste de Sudamérica, tiene el rinario con forma de reloj de arena en posición horizontal, con el centro ensanchado.
Foto: Pablo Hernández
En el caso de la subespecie L. l. enudris, que se distribuye en el centro de Sudamérica, también tiene el rinario con forma de reloj de arena orientado en forma horizontal, pero con el centro más delgado y, en algunos casos, separado totalmente, por lo que solo recubre parte de las fosas nasales. Finalmente, L. l. annectes, la subespecie que se distribuye en México, Centroamérica y el norte de Suramérica, tiene el rinario mucho más amplio, cubriendo casi la mitad de la nariz.
No obstante, la clasificación de las subespecies de nutria ha sido muy debatida por los especialistas, por lo que varios investigadores se han preguntado si existen otras diferencias morfológicas, aparte de la forma del rinario, así como diferencias genéticas que ayuden a distinguir las diferentes subespecies de nutria Neotropical. Fue así que en marzo de 2024, un grupo de investigadores comprobó que la subespecie L. l. annectens es en realidad una especie diferente de la nutria Neotropical.
El doctor Pablo Hernández, biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro del Grupo de Especialistas de Nutria de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), es uno de investigadores del estudio, aportando sus conocimientos en los análisis morfológicos, ecológicos y genéticos que se realizaron a partir de varias muestras biológicas (por ejemplo, sangre y tejidos) de nutria, las cuales fueron recolectadas en México, Colombia y Brasil. Los investigadores de este estudio sugieren que la nueva especie se reconozca con el nombre científico de Lontra annectens y ‘nutria mesoamericana’ por nombre común. Esto es porque gran parte de su distribución geográfica corresponde a la región de Mesoamérica, una de las regiones más ricas en especies del mundo.
Foto: Rogelio Cedeño
La nutria mesoamericana tiene el cuerpo adaptado para desplazarse tanto en la tierra como en el agua, por lo que habita cerca de arroyos, ríos, lagos, lagunas y otros humedales en zonas costeras. Los dedos de sus patas tienen membranas que le ayudan a nadar y poseen garras que le permiten cazar a sus presas. Es un depredador tope de los ecosistemas acuáticos y se alimenta principalmente de peces, aunque su dieta también incluye moluscos, insectos, crustáceos y pequeños mamíferos, controlando la población de las especies de las que se alimenta. Las nutrias pueden ser presa de animales como la boa y probablemente el jaguar y el cocodrilo.
Desde la década de 1990, varios investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Unidad Chetumal y de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo, han realizado estudios sobre la presencia de la nutria mesoamericana en Quintana Roo. Gracias a estos esfuerzos, se sabe que la nutria habita en el Río Hondo, una frontera natural entre México y Belice, el cual desemboca en la Bahía de Chetumal. Una de las evidencias de presencia de nutria en el Río Hondo es la piel de un ejemplar que se recuperó en 1996, proveniente de la comunidad de Calderón, la cual se encuentra resguardada en la Colección de Mastozoología de Ecosur, Unidad San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
En 2024, el personal del Instituto de Biodiversidad y Áreas Protegidas del Estado de Quintana Roo (Ibanqroo) rescató una cría de nutria en Huay Pix; sin embargo, dado a que el animal estaba deshidratado, este murió horas más tarde. El ejemplar se encuentra resguardado en la Colección de Mamíferos Acuáticos de Ecosur, Unidad Chetumal. Entre 2020 y 2024, en Ecosur se retomó el interés por estudiar a la nutria mesoamericana y también por documentar el conocimiento local sobre el estado de conservación de esta especie en el sur de Quintana Roo.
Foto: Cotinga
Este estudio fue liderado por la doctora Fabiola Corona, dirigido por la doctora Nataly Castelblanco y asesorado por los doctores Rogelio Cedeño, Salima Machkour y Joan Sánchez. Con este estudio se confirmó la presencia de esta especie en la Laguna Bacalar, gracias a la documentación con fotografías y videos, así como registros de los rastros que suelen dejar en las rocas, troncos y playas, como sus huellas y excrementos. Adicionalmente, se hallaron rastros en el Río Hondo y en las lagunas Milagros (o Huay Pix) y Guerrero.
Como parte de dos estudios paralelos (liderados por la doctora Corona y el doctor Hernández), también se instalaron cámaras trampa en los cuerpos de agua mencionados. Como resultado de este esfuerzo colectivo, se registraron dos nutrias en diferentes ocasiones y lugares, una en la zona central de la Laguna Bacalar y la otra, en el norte.
Los investigadores de Ecosur también realizaron entrevistas semiestructuradas para conocer la percepción que tienen las personas locales sobre la nutria y su hábitat. Algunas preguntas estaban relacionadas con la biología de la especie, por ejemplo, qué forma y tamaño tiene, en qué se diferencian las hembras de los machos y cómo son las crías. También se preguntó sobre su dieta, sus depredadores potenciales y dónde y en qué época suelen observarse más. Finalmente, se preguntó sobre las posibles amenazas que la nutria enfrenta y las interacciones que han ocurrido entre personas y nutrias en el área. Las encuestas fueron dirigidas a pescadores, capitanes de lancha y prestadores de servicio de turismo en diferentes comunidades ubicadas en la ribera del Río Hondo y de las lagunas Milagros, Bacalar y Guerrero.
La información proporcionada por las personas entrevistadas enriqueció la base de datos de los lugares donde la nutria puede encontrarse en el sur de Quintana Roo y evidencia que esta especie utiliza dichos ríos y lagunas para la crianza y forrajeo, pues las han observado con crías y cazando su alimento. Según los entrevistados, las nutrias se alimentan principalmente de peces, como la bocona, las mojarras colorada y chetumaleña, el guapote y la copetona, así como de peces introducidos e invasores como las tilapias y pez diablo. También comentaron que en ocasiones aprovechan los peces que los pescadores tienen en sus redes o anzuelos, pero, hasta el momento, no ha sido un conflicto para ellos.
Gracias a estos estudios también se evidenció que muchas personas desconocen la importancia ecológica de la nutria y, aunque reconocen que es una especie en peligro de extinción, desconocen cuáles son sus amenazas. Para las personas que se entrevistaron, la nutria es una especie importante por su existencia y consideran que su avistamiento oportunista puede ser gratificante para los turistas que visitan estos cuerpos de agua. Esta información indica que la nutria mesoamericana tiene un alto potencial para figurar como especie bandera para el sur de Quintana Roo, principalmente en aquellas áreas que carecen de protección, como el Río Hondo y Laguna Bacalar. No obstante, es importante realizar campañas permanentes de educación ambiental para informar y sensibilizar a la población local sobre las nutrias, su importancia ecológica y las amenazas que enfrenta.
De acuerdo con la NOM-059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la nutria es una especie en categoría de riesgo “amenazada” y, por lo tanto, protegida a nivel nacional. Entre las amenazas que enfrenta la especie están la pérdida del hábitat, el desvío de ríos y creación de embalses, la sobrepesca, la contaminación de los cuerpos de agua, el tráfico ilegal para su venta como mascota y el conflicto con los pescadores debido a la competencia que la nutria representa por el recurso pesquero.
La reclasificación de la nueva especie de la Nutria mesoamericana atrae nuevos retos, ya que su área de distribución ahora es menor comparada con la de la nutria Neotropical. Aunado a esto, existen vacíos de información no solo sobre su presencia en los ecosistemas acuáticos, sino sobre su ecología, diversidad genética, salud poblacional, las amenazas que enfrentan y cuáles son los efectos de las actividades humanas sobre sus poblaciones. Finalmente, este cambio taxonómico implicará proponer estrategias de monitoreo y conservación a una escala menor, es decir, en los países que son parte de su área de distribución, lo que posiblemente redundará en una conservación más efectiva.