Redacción Macronews.- En México, la Semana Santa es una de las celebraciones religiosas más importantes del calendario cristiano y, cada año, surge una de las preguntas más comunes entre los creyentes: ¿por qué no se puede comer carne durante estas fechas? La práctica, especialmente durante el Viernes Santo, forma parte de una tradición histórica de la Iglesia Católica vinculada con actos de penitencia y reflexión.
Aunque esta costumbre no aparece de forma directa como un mandato específico en la Biblia para estas fechas, su origen se relaciona con enseñanzas sobre el ayuno y el sacrificio espiritual. Un ejemplo se encuentra en el Evangelio de Mateo, donde en el capítulo 9:15 se menciona el ayuno como una forma de expresar duelo y recogimiento, interpretación que la tradición cristiana asocia con la conmemoración de la muerte de Jesucristo.
Desde los primeros siglos del cristianismo, la Iglesia estableció que los viernes de Cuaresma y el Viernes Santo fueran días de abstinencia de carne roja. Este gesto simbólico busca recordar el sacrificio de Cristo y promover una actitud de penitencia entre los fieles.
Los días más importantes de la Semana Santa
Durante esta celebración se conmemoran los acontecimientos centrales de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. En el país, la festividad también se mezcla con tradiciones culturales como procesiones, representaciones religiosas y ceremonias litúrgicas.
Entre los días más destacados se encuentran:
Domingo de Ramos: recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.
Jueves Santo: conmemora la Última Cena y el lavatorio de pies.
Viernes Santo: día de reflexión sobre la crucifixión y muerte de Cristo, cuando tradicionalmente se evita consumir carne.
Domingo de Resurrección: celebra la resurrección de Jesús, considerado el acontecimiento central del cristianismo.
Otra duda frecuente es por qué la Semana Santa cambia de fecha cada año. Esto se debe a que su cálculo se basa en el calendario lunar establecido por la Iglesia desde el Concilio de Nicea, realizado en el año 325. Según esta norma, la celebración ocurre el primer domingo después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera, por lo que puede celebrarse entre marzo y abril.



















