Enfermedades dentales caninas: maloclusión y enfermedad periodontal
Procurar una salud bucodental adecuada es vital para el bienestar de tu perro. Conoce cuáles son los problemas dentales más frecuentes en los perros y aprende algunos trucos para mantener una sana sonrisa en tu mejor amigo.
Al igual que las personas, el perro puede sufrir diversos problemas que afecten a su dentadura, y por consiguiente, a su mordida. Algunas de ellas pueden incluso causarle complicaciones mayores que le hagan perder piezas o afecten a otros órganos. Por ello, conviene que conozcas cuáles son, cómo identificarlas y cómo puedes ayudarle a tratarlas y prevenirlas. Pero antes, conozcamos un poco mejor cómo es la sonrisa de tu fiel amigo.
¿Cómo es la boca de mi perro?
La boca del perro está conformada por los labios, los dientes, la mucosa oral, las encías, el paladar y la lengua. La base ósea está compuesta por el maxilar, en la parte superior, y la mandíbula, en la inferior. Sobre estos huesos se asientan los dientes. Cada pieza dental, presenta una parte externa, la corona, y otra interna, la raíz, cubierta por la encía. A su vez, los dientes están formados por varias capas: el esmalte, la dentina y la pulpa dental. Esta última es la más interna, donde se alojan vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.
En el perro adulto, la dentición definitiva está formada por 42 piezas en total: 12 incisivos, 4 caninos, 16 premolares y 10 molares. Cuando un cachorro nace, los dientes deciduos, temporales o de leche aún no han erupcionado, lo harán poco a poco desde los 15 días de vida. A partir de los tres meses y medio, irán perdiendo los dientes de leche para ser sustituidos por los dientes permanentes, que habrán erupcionado completamente al año de edad.
Problemas de mordida o maloclusión dental en el perro
La oclusión normal o “mordida en tijera” del perro es la alineación adecuada entre los dientes maxilares y mandibulares. Los problemas de maloclusión en el can se deben a una alineación incorrecta de diverso origen. Por ejemplo, una malformación heredada genéticamente u originada durante el desarrollo embrionario, que se muestra desde el nacimiento del animal. También puede deberse a un origen traumático, en el que los huesos y dientes se desvían al sufrir una fractura o luxación, o por retención de dientes deciduos, que empujan y desvían otras piezas dentales.
Existen varios tipos de maloclusión dental que pueden afectar al perro en distinto grado:
- Braquignatismo: la mandíbula es más corta o el maxilar más largo.
- Prognatismo: la mandíbula es más larga o el maxilar más corto.
- “Mordida en pinza”: los incisivos chocan entre sí.
- “Mordida abierta”: los incisivos no se encuentran cuando la boca está cerrada.
- “Mordida cruzada”: premolares y molares incongruentes.
- Apiñamiento dental: los dientes se encuentran demasiado apretados o superpuestos.
- Desviación dental: una o más piezas dentales pueden estar rotadas o dirigidas hacia la lengua o hacia el carrillo.
Otras patologías que pueden afectar a tu peludo amigo relacionadas con la dentición son:
- Las fracturas dentales.
- La agenesia dental, en la que una o más piezas están ausentes.
- La retención de dientes deciduos o “de leche” más allá de la edad en la que debían haberse perdido de forma fisiológica.
Enfermedad periodontal en el perro
En la boca del can es normal encontrar bacterias, pero el acúmulo excesivo sobre los dientes es la causa primaria que origina la enfermedad periodontal. Las bacterias son capaces de utilizar la materia orgánica acumulada y generar compuestos químicos que modifican la acidez normal de la boca. Al mezclarse con la saliva, que en el perro es mucho más activa que la nuestra, se favorece la formación de sarro (calcificación de la placa bacteriana).

Hay que tener en cuenta que, al contrario que en las personas, la caries (desmineralización del diente y destrucción del tejido orgánico interno), no es un problema frecuente en el perro, pero sí el acúmulo de sarro y, por simple que parezca, si no lo eliminamos, puede ocasionar complicaciones serias.
El depósito de sarro provoca inicialmente una inflamación de la encía (gingivitis) de carácter leve; es la fase inicial de la enfermedad periodontal. Si el sarro no se elimina, continúa acumulándose, incluso por debajo de la encía, generando verdaderos cálculos dentales. Esta situación desencadena en una gingivitis de carácter más grave y la pérdida de unión del diente con el tejido que lo rodea, exponiéndose a tu mascota la aparición de infección; es la fase avanzada de la enfermedad periodontal. En este punto es posible la pérdida irreversible de dientes o la aparición de complicaciones graves que afectan a otros órganos, como el corazón (endocarditis bacteriana).
Síntomas de enfermedades bucales en el perro y posibles complicaciones
Los problemas de maloclusión dental en el perro, no solo generan un problema estético, sino también funcional. En los casos más leves, puede que no se desarrolle ningún síntoma, pero en problemas de mordida serios, podríamos observar dificultad en la aprehensión del alimento y la masticación, salivación excesiva y lesiones en los labios, los carrillos, el paladar o la lengua inducidos por la presión y el roce de los dientes sobre estas estructuras. Además, es más fácil que se acumule sarro en los dientes.
En la enfermedad periodontal, el síntoma presente en nuestro perro que nos hace alarmarnos es la halitosis o mal aliento, aunque esto suele ocurrir cuando ya existe un acúmulo importante de sarro en los dientes de nuestra mascota. Por eso, debemos fijarnos en la cantidad de sarro depositado sobre los dientes, de color amarillo o marronáceo, y la presencia de gingivitis como una línea roja engrosada en la encía situada justo en la base del diente.
En la fase final de la enfermedad periodontal, observaremos la pérdida de piezas dentales, secreción purulenta si hay infección y dolor a la palpación de la boca. El perro dejará de comer (anorexia), mostrará apatía e incluso vómitos.
Complicaciones de los problemas dentales en el perro
En la enfermedad periodontal avanzada, el acúmulo de sarro cubre más de un 80 % del diente del can, la gingivitis (inflamación de las encías) es grave y la pérdida de la unión del diente con los tejidos circundantes se hace muy evidente. Esta situación favorece la aparición de estomatitis, que consiste en la inflamación de la mucosa oral y la aparición de erosiones y úlceras.
La infección es otra de las consecuencias en el perro de la enfermedad periodontal no tratatada. Inicialmente puede focalizarse en las piezas dentales y el tejido que lo rodea, formando abscesos purulentos, e incluso gastritis por la ingesta de saliva con una fuerte carga bacteriana, pero la complicación más grave es el desarrollo de endocarditis bacteriana. En esta enfermedad, las bacterias localizadas en la boca, viajan por vía sanguínea y se depositan sobre las válvulas cardiacas, provocando una insuficiencia cardiaca grave y posible muerte del animal en poco tiempo.
Por todo ello, es muy importante acudir a tu veterinario para realizar una revisión bucodental anual y que te aconseje sobre el tratamiento y la prevención de la enfermedad periodontal canina.
Cómo detectar posibles afecciones bucodentales caninas
Si tu perro presenta síntomas como mal aliento o has observado sarro en sus dientes, puede que padezca alguna enfermedad bucodental. Pide cita a tu veterinario de confianza o aprovecha la revisión anual de la vacunación para realizar un chequeo dental. En la exploración visual de la boca detectará problemas de maloclusión o “mordida”, presencia de dientes deciduos retenidos, fracturas, sarro y signos de enfermedad periodontal, como la gingivitis y la halitosis.

Para realizar una exploración más exhaustiva, a veces es necesario sedar o anestesiar al animal y realizar pruebas complementarias, como la radiografía dental, para determinar el grado de afectación y el pronóstico de la enfermedad que padece nuestra mascota.
Tratamiento de las enfermedades dentales caninas
Como hemos visto son varios los problemas bucodentales que pueden afectar a la dentadura de tu perro, y consecuentemente existen diversas opciones terapéuticas para tratar las enfermedades dentales caninas:
- Tratamiento de la maloclusión dental: actualmente, existen especialistas en odontología veterinaria, capaces de diseñar aparatos de ortodoncia para corregir los problemas de maloclusión en el perro.
- Tratamiento de la retención de dientes deciduos: en el caso de la retención de dientes de leche, estos deberán ser extraídos quirúrgicamente, ya que pueden contribuir al desarrollo de defectos de mordida y al acúmulo de sarro.
- Tratamiento de las fracturas dentales: los dientes fracturados deben ser tratados en función del tipo de rotura y las capas afectadas. Cuando hay afectación de la pulpa dental, debe practicarse una endodoncia y posteriormente, una reconstrucción de la pieza. Las piezas muy afectadas, pueden ser extraídas.
- Tratamiento de la enfermedad periodontal: dependiendo del grado de afectación, el animal puede sufrir molestias o verdadero dolor en la boca, por lo que en primer lugar, se debe aliviar mediante el uso de fármacos analgésicos y antiinflamatorios. Además, en caso de que exista infección, debe ser tratada con antibioterapia específica. Tu veterinario te indicará cuáles son los medicamentos más adecuados para tu mascota.El sarro acumulado sobre los dientes solo puede ser eliminado mediante una limpieza dental por ultrasonidos. Este procedimiento debe ser realizado bajo anestesia general, no porque sea doloroso en sí, sino porque presenta la ventaja de que se puede eliminar el sarro escondido bajo la encía y, al estar intubado endotraquealmente, el agua, las bacterias y las partículas de sarro que se desprenden no entran hacia el tracto respiratorio. Tras la limpieza dental, se puede hacer un pulido de las piezas dentales, para eliminar grietas microscópicas sobre las que se asiente la placa bacteriana.
Prevención de las enfermedades dentales caninas
Prevenir los problemas de mordida en el perro es muy complicado, ya que muchos de ellos son originados por mutaciones genéticas al azar, pero la enfermedad periodontal sí puede prevenirse. El cepillado dental diario elimina la mayor parte de la placa bacteriana de tu fiel amigo, evitando su acúmulo y la formación de sarro a largo plazo. Para cepillar los dientes a nuestro perro, podemos utilizar una gasa o cepillos dentales específicos, a modo de dedal, generalmente de plástico o de goma. Puedes usar pastas dentífricas con sabor, diseñadas especialmente para los animales de compañía.

Si acostumbramos al perro desde cachorro, será más fácil cepillarle los dientes, pero si no eres capaz, puedes utilizar geles con efecto enzimático, es decir, con sustancias activas que actúan sobre la placa bacteriana, destruyéndola. Basta con aplicarla sobre los dientes y tu perro la distribuirá por toda la boca al relamerse. Como complemento al cepillado, ofrécele premios o juguetes dentales, que arrastran la placa bacteriana y combaten el mal aliento. Así, la higiene dental será mucho más fácil y divertida para tu peludo compañero.
Fuente: Web Consultas