A principios de esta semana, el Sultán de Arabia anunció que todas las mujeres del país ya podrán tener permiso para conducir, reforma que entrará en vigor en enero del próximo año y que pretende reactivar e incentivar la economía local incrementando la participación de las mujeres en distintos aspectos de la vida cotidiana.

Previo a esta histórica medida, en el 2013, alrededor de 60 activistas tomaron varios automóviles y condujeron en las calles de distintas ciudades de Arabia Saudita como protesta por las inmensas desigualdades sociales entre hombres y mujeres. A pesar de ello, muchas de ellas dijeron haberse sentido incluidas a pesar de la ilegalidad que cometían. Al final, ninguna mujer fue arrestada ni multada económicamente.
Los roles de género siguen teniendo barreras abismales uno de otro, una desigualdad impulsada por la misoginia de aquel país, donde cosas que para nosotros son de lo más común, para ellas es algo ilegal. A continuación te presentamos algunas de ellas, de acuerdo con el diario El Confidencial.
Entrar a los probadores de ropa:
Pueden entrar a las tiendas, sin embargo, no pueden probarse la ropa. Lo más extraño es que en todas las tiendas de moda, los empleados son hombres incluso si la tienda es para mujeres. No fue hasta enero de 2012 cuando después de una revuelta, las tiendas comenzaron a contratar mujeres.



Ingresar a cementerios:
La muerte es un tema muy delicado y espiritual para los musulmanes árabes y según las antiguas costumbres, la presencia de una mujer en un lugar tan sagrado como la tumba de un ser querido es mal vista y significa mala suerte para todos aquellos que visiten a sus difuntos.
Mostrar partes del cuerpo:
La prohibición más famosa en contra de las mujeres en Arabia, lo que para nuestros ojos occidentales es una absurda manera de reprimir la libertad básica de las mujeres. Sólo se permite mostrar la cara y manos y el desobedecer dicho código de vestimenta representa un deshonor al marido u hombre que sea tutor de cualquiera que se atreva a mostrarlo. Incluso en las señalizaciones de edificios o calles se muestra la figura femenina con el tradicional velo.
Compartir espacios de trabajo:
Con hombres, desde luego. Según la ley árabe las mujeres no tienen ningún derecho a relacionarse profesionalmente con los hombres que no formen parte de su familia o de la de su marido. Ahora que la ley cambia, se instalaron lugares especializados para las mujeres en áreas laborales, pero nunca junto a un hombre.

Nadar en playas o albercas:
Por lo mismo de que les es deliberadamente prohibido mostrar cualquier parte del cuerpo, por lógica es imposible que exista la presencia de una mujer cerca de las albercas públicas, lo mismo sucede con las playas. Las mujeres sólo pueden disfrutar de nadar en presencia de hombres de su familia o maridos en lugares privados.
Viajar solas:
Se considera peligroso que una mujer sola esté viajando por el país, no pueden salir de sus casas si no son acompañadas por un Mahram (hombre guardián), que suele ser alguien de la familia, o algún otro hombre «autorizado» por el marido.
Abrir una cuenta de banco:
Si no está autorizado por el Mahram o por el marido, ninguna mujer tiene derecho a abrir una cuenta bancaria, tampoco obtener una tarjeta de crédito o préstamos y permisos bancarios que impliquen el manejo de altas sumas de dinero.
Fuente: Cultura Colectiva















