Hay determinadas circunstancias, como es la falta de un progenitor o un reciente fallecimiento, que pueden acabar por convertir uno de estos supuestos dias felices en un mal trago para toda la familia.
El día del padre es una de estas fechas especiales que puede resultar de lo más tristes cuando falta una de las partes fundamentales de la celebración: el padre. Esto puede deberse a varios motivos: que el padre no esté presente por disputas familiares (divorcios poco amistosos o abandono paterno), fallecimiento o ausencia de relación con el menor desde su nacimiento.
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AUSENCIA DEL PADRE
El hecho de que el niño haya conocido a su padre o no marca sobremanera la celebración del Día del Padre cuando no lo tiene cerca. Ni qué decir tiene que es más difícil el primero de los casos y requerirá de un apoyo especial para con los pequeños, probablemente de toda su familia.
SE PUEDE ORGANIZAR UNA COMIDA O SALIDA ESPECIAL EN FAMILIA O INCLUSO UN ENCUENTRO EN EL QUE ÚNICAMENTE ESTÉN MADRE E HIJO
La ausencia de un padre no significa que un niño no tenga una figura paterna en su vida. Puede ser un abuelo, un tío o un amigo muy cercano a la familia. Si quiere festejar el Día del Padre puede hacerlo con la que es su figura paterna o, incluso, con su madre, que a buen seguro juega de manera habitual el papel de los dos padres.
Una celebración en familia, con otros niños, puede ser también un modo efectivo de pasar el día y hacer olvidar al pequeño la ausencia de un padre. Esto se puede aplicar tanto para aquellos menores que no han conocido a su padre como para aquellos que lo han conocido pero ya ha desaparecido o no está cerca.
En estos últimos casos el Día del Padre puede resultar difícil para el menor, ante el constante recuerdo de su padre. Una celebración con toda la familia es perfecta para tenerlo distraído y evitar que se ponga triste. No hace falta siquiera hacer referencia a la celebración o a los regalos. Puede tomarse como cualquier otra fiesta en familia.
CUANDO EL PADRE ESTÁ AUSENTE
Resulta diferente para un niño enfrentarse al Día del Padre cuando este ha fallecido o cuando está ausente por voluntad propia. En este último caso puede haber cierto resentimiento por parte del menor. En los días previos se le puede notar irascible y molesto sin razón aparente. En este caso hay que ir con cuidado a la hora de planificar qué hacer.

Lo mejor es preguntarle al propio niño qué le apetece hacer en esa fecha y tratar de amoldarse a sus planes. La respuesta puede ser no hacer nada. Eso no va a evitar que piense en el Día del Padre así que, como vimos en otro caso anterior, lo mejor es distraerle y hacerle sentir que es querido aunque uno de sus padres no esté. Especialmente en un día como este.
Se puede organizar una comida o salida especial en familia, o incluso un encuentro en el que únicamente estén madre e hijo. Todo depende si forma parte de una gran familia o no. La idea es que el menor se sienta protegido y querido a pesar de las ausencias. Mostrarle que aunque su padre no esté allí hay otra gente que sí está para protegerle, cuidarle y quererle.
Puede haber situaciones en que el padre esté ausente pero de manera involuntaria, como por motivos de trabajo o porque viva a muchos kilómetros de distancia. En ese caso lo mejor es echar mano de las nuevas tecnologías y de la planificación. Aunque no se vayan a ver el niño puede prepararle un regalo a su padre y mandárselo por correo para que lo reciba ese día, incluso escribirle una carta y mandársela por correo electrónico.
LO MEJOR ES PREGUNTARLE AL PROPIO NIÑO QUÉ LE APETECE HACER EN ESA FECHA Y TRATAR DE AMOLDARSE A SUS PLANES
Las videollamadas o las llamadas de teléfono son un modo de sentirse cercano a su padre aunque estén distanciados físicamente. El niño puede incluso comer o cenar con sus padres, aunque sea con una pantalla de por medio y la ayuda y la complicidad de la madre.
CUANDO EL PADRE HA FALLECIDO
El hecho de no poder celebrar el día del padre porque éste ha muerto es el caso más difícil de todos los que hemos visto. Si en los anteriores hablamos de divertir y dar amor al niño en este puede que lo sea aún más. La celebración, además, puede acabar por convertirse en un homenaje al padre y una forma de estar más unido a él.
No se trata de la celebración más tradicional del día del padre pero se puede ir a visitar el lugar donde está enterrado o donde están depositados sus restos mortales. Acompañar al niño al lugar especial al que iba con su padre y pasar un buen rato o pasar la tarde revisionado vídeos y fotografías del ya desaparecido mientras se recuerdan viejas historias y se comparten recuerdos.

Antes de plantear pasar de este modo el día del padre es conveniente hablar con el menor para ver si quiere participar del plan, especialmente si el fallecimiento está reciente. Puede que no se sienta con ganas o que en vez de verlo como una celebración lo sienta más bien como algo triste por lo que no quiere pasar.
En cualquiera de los casos es fundamental la comunicación con el niño y hacerle partícipe de los planes que hay preparados con antelación. Si es reacio a ellos lo mejor es cambiarlos y pedirle su opinión para evitar que la celebración acabe convirtiéndose en un mal trago para el menor.
FUENTE: bekiapadres