Redacción Macronews.- Mantener una rutina de sueño constante, más allá de las horas dormidas o los despertares nocturnos, puede ser determinante para la salud. Así lo señalan diversos especialistas, quienes advierten que la irregularidad en los horarios de descanso aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, obesidad, depresión, ansiedad e incluso demencia.
De acuerdo con Jean-Philippe Chaput, profesor de medicina de la Universidad de Ottawa, la regularidad del sueño implica acostarse y levantarse a la misma hora, con una variación máxima de 30 minutos, incluidos los fines de semana. Sin embargo, estudios recientes revelan que la mayoría de los adultos no cumplen con este hábito, lo que podría estar afectando su bienestar.
Un análisis realizado en 2020 con 2,000 adultos de entre 45 y 84 años en Estados Unidos concluyó que quienes tenían horarios de sueño irregulares tenían más del doble de probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares. En otro estudio publicado en 2024, con datos de más de 88,000 adultos del Reino Unido, se encontró que quienes presentaban los patrones más irregulares tenían un 50% más de riesgo de desarrollar demencia.
Los investigadores explican que la falta de constancia altera el ritmo circadiano, el reloj interno que regula funciones como el metabolismo, la liberación de hormonas, el sistema inmunitario y el estado de ánimo. Dormir a horas distintas puede provocar desequilibrios hormonales, como la liberación irregular de cortisol, lo que incrementa el estrés y la inflamación en el organismo.
Especialistas como Andrew Varga, profesor asociado de la Facultad de Medicina Icahn del Monte Sinaí, advierten que estos desajustes también pueden alterar el apetito y llevar a comer en horarios inusuales, favoreciendo problemas digestivos y obesidad.

Para mantener un sueño estable, los expertos recomiendan establecer una alarma que recuerde la hora de preparación para dormir, realizar actividades relajantes como leer o meditar, y exponerse a la luz solar cada mañana durante al menos 20 minutos, lo que ayuda a regular el ritmo circadiano.
La conclusión de los científicos es clara: la constancia en los horarios de sueño es un factor clave para proteger la salud física y mental a largo plazo.





















