LAURITA FERNÁNDEZ Y SUS FRAUDES MILLONARIOS CON TERRENOS DE PUERTO MORELOS

Lucharán a dos de tres caídas sin límite de tiempo. En esta esquina, la presidenta del gimnasio Puerto Morelos, Laurita “La Sabrosita” Fernández, quien se enfrentará contra la “evidencia”, en una lucha inédita de máscara contra cabellera.


La enmascarada, se sube por las cuerdas a una de las esquina y desde ahí deja caer toda su humanidad contra “La Sabrosita” Fernández que queda tendida a la mitad del cuadrilátero, pues quiso desmentir un reportaje realizado por la periodista Lydia Cacho, donde evidencia la corrupción en la venta de las tierras en Puerto Morelos, además del agandalle de los mejores espacios del municipio para los amigos y familiares de la presidente.

En el segundo raund, después de sonar la campana, la “evidencia” sale enardecida de su esquina y sin darle tiempo a “La Sabrocita” le aplica una llave a la altura de la espalda, luego la levanta sobre su cabeza y antes de arrojarla contra el entablado, grita a voz en cuello ante el respetable que esta luchadora, así como la ven de modosita; desapareció de un plumazo 40 lotes de las colonias irregulares La Fe y Tierra Nueva, valuados en 6 millones 500 mil pesos.

 

Considerando las tarifas comerciales que impuso la empresa administradora Constructora Rural y Urbana del Sureste S.A. de C.V., compañía fantasma que no existe en el Registro Público del Comercio, según leyó en un medio de comunicación.

 

Le recuerdan su alianza con Luis Felipe Campos Castillo, empresario envuelto en escándalos judiciales y civiles en Mérida, Yucatán, con quien tiene negocios en los predios de La Fe y Tierra Nueva, que supuestamente acaban de regularizar para poder dotarlos de servicios públicos, de ahí el interés de reelegirse para darle seguimiento a este proyecto millonario.

 

Con todas sus fuerzas, “La Sabrocita” es tirada contra las tablas del ring, queda tendida sin poder levantarse y solo alcanza a retorcerse ante la vista de los aficionados a la lucha libre, quienes quieren ver sangre.

 

La enmascarada “evidencia” se acerca con unas tijeras para cortarle la cabellera, pues fue vencida en el primer encuentro.