Redacción Macronews.- La Península de Yucatán enfrenta una crisis hídrica marcada por una desigualdad extrema, donde el sector turístico de lujo consume hasta 3,000 litros de agua por huésped al día, mientras alrededor de 200 mil habitantes en zonas irregulares de Cancún sobreviven con apenas 20 litros diarios, e incluso menos en casos críticos.
Este contraste, que ha sido señalado por organizaciones civiles y autoridades, evidencia una brecha alarmante frente a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, que establece un consumo ideal de 100 litros diarios por persona para cubrir necesidades básicas.
Crecimiento sin planeación hídrica
De acuerdo con especialistas como Alejandro López Tamayo, director de Centinelas del Agua, el problema se origina en la falta de infraestructura y en un crecimiento urbano desordenado que ha superado la capacidad de saneamiento en el estado.
Se estima que por cada cuarto de hotel que se construye, llegan al menos 5 nuevas personas al estado para cubrir la demanda laboral, lo que incrementa la presión sobre los recursos hídricos sin una planificación adecuada.
Además, en municipios como Felipe Carrillo Puerto y Lázaro Cárdenas, la falta de energía eléctrica y el escaso mantenimiento de sistemas de bombeo agravan el acceso al agua potable, obligando a las comunidades a recurrir a fuentes contaminadas o con intrusión salina.
En la periferia de Cancún, el problema es aún más crítico, ya que cerca de 200 mil personas carecen de drenaje y sistemas de tratamiento, lo que provoca que aguas residuales terminen en el acuífero y sistemas kársticos, afectando la principal reserva de agua dulce de la región.
Consumo desigual y presión turística
El titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), Óscar Rébora Aguilera, señaló que el consumo promedio en Quintana Roo es de 300 litros diarios por habitante, el doble de la media nacional (150 litros) y el triple de lo recomendado por la OMS.
Asimismo, destacó que el 69% del agua disponible en el estado está vinculado al sector turístico, lo que refleja una distribución desigual del recurso, donde un visitante puede consumir miles de litros diarios frente a comunidades que apenas acceden a lo mínimo indispensable.
Ante este panorama, autoridades y organizaciones han hecho un llamado urgente a racionalizar el consumo, mejorar la infraestructura y frenar la contaminación de los acuíferos para garantizar la sostenibilidad hídrica en la región.





















