Redacción Macronews.- Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México advirtieron que el virus de la varicela puede permanecer “dormido” en el organismo durante años o incluso décadas, y reactivarse posteriormente como herpes zóster, afectando principalmente a adultos mayores.
De acuerdo con el académico José Luis Alfredo Mora Guevara, el virus varicela-zóster no desaparece tras la infección inicial, sino que permanece alojado en los ganglios del sistema nervioso, donde puede reactivarse cuando el sistema inmunológico se debilita.
Hasta 220 mil casos al año en México
En México se registran aproximadamente 220 mil nuevos casos anuales de herpes zóster, principalmente en personas mayores de 50 años, lo que lo convierte en un problema de salud relevante.
El virus puede permanecer inactivo durante largos periodos gracias a la vigilancia del sistema inmunológico; sin embargo, factores como el envejecimiento, enfermedades crónicas o el estrés pueden detonar su reactivación.
Síntomas: dolor intenso y lesiones en la piel
El herpes zóster inicia con síntomas como dolor, ardor, hormigueo o picazón en una zona específica del cuerpo. Días después aparece una erupción con ampollas llenas de líquido, generalmente en un solo lado del cuerpo.
Estas lesiones siguen el trayecto de los nervios, conocidos como dermatomas, y pueden tardar entre dos y cuatro semanas en sanar.
En casos graves, especialmente cuando afecta ojos o rostro, puede provocar complicaciones como:
- Inflamación de la córnea
- Glaucoma
- Pérdida parcial o total de la visión
Riesgos: dolor crónico y daño neurológico
Uno de los principales riesgos es la neuralgia posherpética, un dolor crónico que puede persistir durante meses o años, especialmente en adultos mayores.
También pueden presentarse complicaciones como parálisis facial o daño en los nervios, particularmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados por enfermedades como cáncer, VIH o diabetes.
Vacunación y tratamiento oportuno, claves para prevenir
La forma más eficaz de prevenir esta enfermedad es la vacunación, especialmente en personas mayores de 50 años. Actualmente, la vacuna Shingrix ofrece una eficacia cercana al 90%.
El tratamiento con antivirales es más efectivo si se inicia dentro de las primeras 72 horas, ya que ayuda a reducir la duración del brote, el dolor y el riesgo de complicaciones.



















