Redacción Macronews.- Tras una década y media de ser considerados uno de los vínculos más sólidos entre la industria de Hollywood y México, la productora mexicana Patricia Azarcoya ha interpuesto formalmente una demanda de divorcio contra el comediante estadounidense Rob Schneider. El proceso legal, iniciado en una corte del estado de Arizona, pone fin a un matrimonio de 13 años y una historia compartida que se extendió por más de 15 años desde su primer encuentro en 2007.
La ruptura de la pareja, que procreó dos hijas durante su unión, ha generado un fuerte impacto en el mundo del espectáculo debido a la recurrente exposición pública de su armonía familiar. Según los documentos judiciales, el motivo citado para la disolución del vínculo son «diferencias irreconciliables», un término legal que, en este caso, parece verse alimentado por el creciente distanciamiento ideológico entre ambos.
El impacto de las posturas políticas en el entorno familiar
A pesar de que los involucrados no han emitido una declaración oficial detallando los motivos personales, fuentes cercanas a la pareja sugieren que el activismo político de Schneider ha sido un factor determinante. En los últimos años, el actor de Grown Ups ha acaparado titulares no por su trabajo cinematográfico, sino por su defensa de posturas controvertidas en temas de salud pública y dinámicas sociales, lo que habría generado una tensión insostenible en la convivencia diaria con Azarcoya.
La productora mexicana, quien fue pieza clave en proyectos como la serie Real Rob, donde se retrataba una versión ficcionada de su vida bicultural, enfrenta ahora junto a Schneider la reorganización legal y financiera de su patrimonio. El fin de este matrimonio cierra un capítulo significativo para el actor, quien frecuentemente utilizaba sus plataformas para enaltecer la cultura mexicana y su vida en pareja como un ejemplo de estabilidad frente a las cámaras.






















