
WASHINGTON D.C. / OCÉANO ÍNDICO. – En una demostración de fuerza y logística sin precedentes, el Departamento de Guerra de Estados Unidos anunció este domingo la intercepción y abordaje del petrolero Veronica III en aguas del océano Índico. El buque, de bandera panameña, fue detectado originalmente en el Caribe y rastreado a través de medio planeta bajo acusaciones de violar el bloqueo estadounidense a las operaciones de crudo vinculadas con Venezuela y Cuba. 
Un cerco global infranqueable A través de un comunicado en la red social X, la dependencia estadounidense confirmó que fuerzas navales inmovilizaron la embarcación durante la madrugada en el área de responsabilidad del Indo-Pacífico. «Ninguna otra nación tiene la capacidad de alcanzar, organizar o ejecutar algo así», presumió la autoridad, destacando que las aguas internacionales ya no funcionan como santuarios para actores que eludan las sanciones de Washington. 
El segundo golpe en febrero El Veronica III forma parte de una lista de aproximadamente 16 tanqueros vigilados por el Departamento del Tesoro y la inteligencia naval. Este operativo se suma al del pasado 9 de febrero, cuando el buque Aquila II fue interceptado bajo condiciones similares. Con estas acciones, el gobierno de Estados Unidos ratifica su política de «tolerancia cero» y su determinación de impedir la libertad de movimiento a aliados de los gobiernos sancionados en el Caribe, sin importar en qué punto del mapa se encuentren.











