ESCULTURA MONUMENTAL EN TEXAS RINDE HOMENAJE A LOS MAYAS EN LA GUERRA DE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS
El artista Pablo Tut y el historiador José Koyoc realizaron una colaboración que combina escultura e historia, titulada: Monumento a las personas mayas en Refugio, Texas, la escultura en cuestión consta de ocho paneles que relatan la historia de un grupo de personas mayas obligados a pelear en la guerra de México y Estados Unidos, en el siglo XIX, a esta pieza se suma una exposición de arte multidisciplinario que aborda la temática migrante.
La escultura, la cual parte de la investigación de José Koyoc sobre la anexión de Texas a Estados Unidos, se realizó a través de impresiones de tinta en cada panel, los cuales fueron unidos de forma posterior. En estos paneles, Pablo Tut colocó logogramas mayas escritos por José Koyoc, los cuales relatan como un memorial detalles importantes de este hecho histórico: “El 19 de marzo de 1843, soldados de Yucatán lucharon en este lugar. Algunos murieron, otros nunca regresaron. Sus compañeros en Yucatán no los olvidaron”.
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En los ocho paneles se incluyen escenas bajo la técnica de litografía, un proceso que funciona aplicando tinta sobre las placas de metal y generar claroscuros. Para un acercamiento realista, José Koyoc buscó las referencias sobre vestimenta e instrumentos que los indígenas mayas pudieron haber utilizado en ese tiempo.
A la par de la instalación de la escultura, se inauguró el 24 de enero la exposición de Pablo Tut, en colaboración con José Koyoc: Land Invention en el Visual Arts Center en Austin, Texas, con grabados, dibujos y esculturas sobre estos mismos hechos históricos. En esta muestra luce una pieza hecha de una lona en color negro llamada Caverna oscura, trabajo invisible, la cual representa la áreas negadas en las que normalmente laboran los migrantes en países como Estados Unidos.
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“Esta obra intenta evocar toda esta oscuridad que habla sobre la situación de las personas migrantes que trabajan en Estados Unidos, hay muchas cosas que les suceden y se vulneran sus derechos”, comentó Pablo Tut, en entrevista con La Jornada Maya.
La escultura fue colocada en el sitio de entierro de estos indígenas mayas en Refugio, Texas. Su elaboración ha sido una experiencia enriquecedora para Pablo Tut, quien reconoce que los pueblos indígenas han sido y siguen siendo utilizados por los gobiernos para sus fines. “Estas personas que fueron reclutadas en Yucatán para pelear en 1836 no tenían ni zapatos, no tenían abrigos y estaban en condiciones muy deplorables, las instrucciones que se les daban eran en español y la mayoría eran maya hablantes”, compartió.
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El libro de las investigaciones de José Koyoc, que lleva por título: Lluvias, nortes y heladas: Los milicianos yucatecos en las guerras del Golfo, (1835-1840), narra la gesta imposible de este grupo obligado a combatir incluso en las condiciones climatológicas hostiles.
“Es una historia que te hace pensar en el absurdo. Para mí tiene que ver con la actualidad, nos habla de que el uso del cuerpo de las personas originarias en este lado y el otro de la frontera no ha cambiado mucho”, comentó.
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Pablo reconoce que esta interacción con José Koyoc, teniendo como base un texto histórico, es una forma multidireccional de acercarse a la práctica artística. Este monumento busca generar memoria colectiva y multicultural que incluya la perspectiva de las personas que migran, y que pueden poner a la vista del espacio público experiencias históricas que aún siguen vigentes.
“Queremos honrar los cuerpos sepultados, ya ni siquiera hay un reconocimiento de ellos”.
Actualmente, Pablo Tut se encuentra haciendo una estancia en la Universidad de Artes de Texas, en Austin. Reconoce que sin el apoyo de estas universidades y de la comunidad estudiantil, no sería posible este tipo de intervenciones en el espacio público, las cuales son necesarias en un país que se ve cada vez más afectado por las políticas que niegan la multiculturalidad.
CON INFORMACIÓN DE: DIARIO CAMBIO 22