Redacción Macronews.- La industria automotriz está a punto de dar un salto hacia plantas totalmente automatizadas, conocidas como dark factories, capaces de producir coches completos sin intervención humana directa. Este modelo, que permitirá operar incluso de noche con mínima iluminación, se espera que vea sus primeros casos reales antes de 2030, con China como principal candidata y Estados Unidos muy cerca.
Actualmente, aunque las fábricas combinan personas y robots, la fase de ensamblaje final aún depende de manos humanas. Las dark factories prometen reducir errores, acortar ciclos de producción y recortar hasta un 50% los tiempos de desarrollo y llegada al mercado, según estimaciones de Accenture. Este avance es especialmente crítico en la transición hacia coches eléctricos y la creciente dependencia de software en la industria.
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China lidera el cambio, extendiendo la robótica avanzada no solo a las fábricas sino también a la gestión urbana, mientras occidente avanza de forma más gradual. Hyundai planea desplegar robots humanoides de Boston Dynamics en su planta de Georgia a partir de 2028; Tesla apuesta por automatización extrema con robots industriales y su humanoide Optimus; BMW y Mercedes-Benz combinan robótica avanzada con operarios especializados en tareas críticas.
El diseño de los coches también se adapta a los robots: elementos complejos como los mazos de cables se modularizan o integran en la estructura del vehículo, y el orden de montaje se redefine pensando en brazos robóticos, no en ergonomía humana.
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Sin embargo, la automatización plantea desafíos sociales importantes. La reducción de personal en las líneas de montaje amenaza empleos tradicionales, especialmente en regiones dependientes de la industria del automóvil. Expertos coinciden en que muchos puestos se transformarán hacia perfiles técnicos, de mantenimiento, software o supervisión, pero la pérdida neta de empleo será difícil de absorber sin fricciones laborales y políticas.




















