REDACCIÓN MACRONEWS.- El sorpresivo cierre del espacio aéreo en El Paso, Texas, ha desatado una fuerte controversia en Washington, revelando una peligrosa falta de coordinación entre el Pentágono y la Administración Federal de Aviación (FAA). Aunque inicialmente se informó que la medida duraría diez días debido a una supuesta amenaza de grupos criminales, el bloqueo se levantó tras pocas horas, dejando al descubierto que la causa real fue la prueba no coordinada de un avanzado láser antidrones de alta energía por parte del Departamento de Guerra.

El incidente escaló políticamente cuando la fiscal general, Pam Bondi, aseguró ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes que el ejército estaba derribando activamente drones de cárteles mexicanos para proteger al país. Sin embargo, estas afirmaciones fueron desmentidas por la congresista demócrata Jasmine Crockett y fuentes anónimas citadas por The New York Times, quienes señalaron que el caos se debió exclusivamente a una falla de comunicación interinstitucional. Incluso, se reveló que una reciente operación militar se desplegó contra lo que resultó ser un simple «globo de fiesta», evidenciando la falta de protocolos compartidos.
El cierre afectó catorce vuelos comerciales y obligó al desvío de aeronaves de evacuación médica, reavivando los temores sobre la seguridad aérea tras la tragedia del año pasado cerca de Washington, donde la nula colaboración entre la FAA y el Pentágono costó la vida a 67 personas. A pesar de los riesgos, el gobierno de Donald Trump insiste en la necesidad de estas tecnologías láser, argumentando que los cárteles utilizan drones para vigilancia y tráfico de drogas de manera sistemática, con más de 27 mil avistamientos detectados en la frontera sur solo en el último semestre de 2024. Se espera que ambas agencias se reúnan a finales de este mes para abordar este incidente que puso en jaque uno de los aeropuertos fronterizos más importantes.





















