Redacción Macronews.- El secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Marco Rubio, se consolidó como una de las figuras clave detrás de la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, un movimiento que representa un cambio del 100% en la estrategia de política exterior estadounidense hacia América Latina, según analistas. El operativo, respaldado por la administración del presidente Donald Trump, marca un punto de quiebre en la relación con gobiernos aliados al socialismo en la región.
Desde su infancia en Miami, Rubio creció influenciado por el exilio cubano y una visión profundamente anticomunista, una formación que hoy se refleja en su papel protagónico dentro del Gobierno estadounidense. Hijo de inmigrantes cubanos, su carrera política ha estado marcada por una postura firme contra los regímenes de izquierda en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

La caída de Maduro ocurre tras años de presión diplomática, sanciones económicas y aislamiento internacional, una estrategia impulsada por Rubio desde su etapa como senador. Durante ese periodo, respaldó sanciones, reconoció a líderes opositores y denunció de manera constante la crisis humanitaria venezolana, que ha provocado la migración de casi 8 millones de personas desde 2014, de acuerdo con cifras de Naciones Unidas.
Con el regreso de Trump a la Casa Blanca, Rubio fortaleció su influencia y logró posicionar un nuevo discurso que vincula la lucha contra el socialismo con el combate al narcotráfico y la contención de la influencia de China y Rusia en el hemisferio occidental. Esta narrativa fue clave para justificar la intervención que derivó en la captura del mandatario venezolano.
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Tras los hechos, Trump afirmó que Rubio tendrá un rol central en la administración del proceso de transición en Venezuela, mientras sectores del exilio cubano en Florida consideran que este episodio podría abrir la puerta a cambios similares en Cuba, lo que incrementa la tensión política en la región.



















