SANTIAGO, CHILE. – El centro y sur de Chile atraviesan una emergencia climática y humana sin precedentes. Los incendios forestales, alimentados por temperaturas extremas y vientos incesantes, han consumido ya 33 mil hectáreas en las regiones de Biobío y Ñuble, dejando un saldo preliminar de 19 víctimas fatales y más de 1,400 viviendas destruidas.
Unidad política ante la emergencia En un gesto inusual, el presidente Gabriel Boric y el mandatario electo, José Antonio Kast, ofrecieron una conferencia conjunta para informar sobre la gravedad de la situación. Boric advirtió que la cantidad de damnificados «aumentará significativamente», mientras que Kast señaló que los próximos meses serán «duros» debido a las condiciones climáticas. La transición de gobierno en marzo estará marcada por el gigantesco reto de la reconstrucción.
La industria forestal bajo la lupa La catástrofe ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de la industria forestal. Expertos y comunidades denuncian la falta de cortafuegos efectivos en las plantaciones de pino y eucalipto que rodean los centros poblados. Mientras tanto, en zonas como Punta de Parra, el fuego destruyó el 80% de las viviendas, obligando a la Armada a evacuar a familias por mar para salvar sus vidas. Las labores de identificación de víctimas podrían tardar semanas debido a la complejidad de los peritajes de ADN.







