
MIAMI, FLORIDA. – Desde su propiedad en Doral, Donald Trump proclamó una guerra hemisférica contra el narcotráfico durante la inauguración del «Escudo de las Américas», una organización que sustituye a la Cumbre de las Américas y que agrupa únicamente a gobiernos alineados con su agenda ultraconservadora. Con ausencias de peso como México, Brasil y Colombia, Trump endureció su retórica contra el crimen organizado, calificándolo como un «cáncer» que requiere una respuesta militar de superpotencia.
Puntos críticos del discurso:
Ataques Quirúrgicos: Trump ofreció el uso de misiles «extremadamente precisos» para eliminar líderes de cárteles directamente en sus domicilios. «Directo a las salas, y eso es el fin», sentenció.
«Norteamérica Grande»: Su secretario de Guerra, Pete Hegseth, presentó un nuevo concepto geográfico que redefine a todas las naciones al norte del ecuador como parte del perímetro de seguridad de EE. UU., bajo la identidad de «naciones cristianas bajo Dios».
México en la mira: El mandatario reiteró que México es el «epicentro» de la violencia y lamentó que muchos países no acepten la intervención militar directa.
Venezuela y Cuba: Elogió a la presidenta venezolana Delcy Rodríguez tras la captura de Nicolás Maduro y aseguró que Cuba está «al final del camino» y negociando con la Casa Blanca.
















