
WASHINGTON / TEHERÁN. – A través de su plataforma Truth Social, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sacudió al mundo al confirmar la muerte del líder supremo iraní, el Ayatolá Alí Jameneí, durante los intensos bombardeos ejecutados por fuerzas estadounidenses e israelíes. «Jameneí está muerto», sentenció el mandatario, quien calificó al clérigo como una amenaza global que llegó a su fin tras décadas de hostilidad con Occidente.
La apuesta de «El Presidente de la Paz» Trump, quien basó su campaña en la promesa de ser el «presidente de la paz», justificó la Operación Furia Épica como una medida necesaria para erradicar la amenaza nuclear de Irán y vengar agravios históricos, citando desde la crisis de los rehenes de 1979 hasta los ataques recientes. Pese a las críticas internas de demócratas y algunos republicanos que cuestionan la legalidad de la campaña sin aval del Congreso, Trump aseguró que los bombardeos continuarán «todo el tiempo que sea necesario» para eliminar cualquier riesgo inminente.

Un llamado a la insurrección En un video dirigido directamente al pueblo de Irán, el presidente estadounidense instó a las fuerzas de seguridad locales a deponer las armas y a los ciudadanos a tomar el control de su país una vez que cesen las explosiones. «Las bombas caerán por todas partes», advirtió Trump, pidiendo a los civiles mantenerse a cubierto mientras les prometía que esta es su «única oportunidad en generaciones» para derrocar al gobierno clerical y recuperar su soberanía.








