Redacción Macronews.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una nueva ola de tensiones diplomáticas tras emitir un comunicado oficial con motivo del 178 aniversario del Tratado de Guadalupe Hidalgo, calificando la intervención armada de 1846-1848 como una «victoria legendaria» para su nación. En el mensaje difundido por la Casa Blanca, el mandatario estadounidense resaltó que dicho conflicto bélico permitió la anexión de más de 2.3 millones de kilómetros cuadrados, lo que representó en su momento la pérdida de más de la mitad de la superficie soberana de México, consolidando lo que hoy es el suroeste de la Unión Americana.
El mandatario vinculó explícitamente este episodio histórico del siglo XIX con sus políticas contemporáneas de seguridad nacional, señalando que, a 178 años de la firma del tratado, su administración se guía por «aquella gesta» para defender la frontera sur contra lo que denominó «invasiones» de migrantes ilegales y redes del narcotráfico. Trump enalteció la toma de la Ciudad de México en 1847 y la estrategia militar de la época como un pilar del «espíritu estadounidense», omitiendo cualquier gesto de solidaridad hacia el país vecino por las bajas y la fragmentación territorial sufrida.
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Respuesta de México y repercusiones políticas
Ante estas declaraciones, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó categóricamente la narrativa de su homólogo, reafirmando que la soberanía nacional no es negociable ni está sujeta a interpretaciones que minimicen la dignidad histórica del país. Durante su conferencia matutina, la mandataria sentenció: «No somos Santa Anna», en alusión al gobernante que firmó la cesión de tierras, subrayando que la relación bilateral debe basarse en el respeto mutuo y no en la celebración de agravios históricos que costaron el 55% del territorio mexicano.
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Analistas internacionales coinciden en que este discurso refuerza la doctrina de «Estados Unidos Primero» y busca legitimar acciones unilaterales en la frontera bajo un marco de «herencia histórica». Mientras tanto, en territorio mexicano, la efeméride del 2 de febrero ha servido para recordar la importancia de la unidad nacional frente a discursos expansionistas que resurgen en el panorama político de Washington.




















