
WASHINGTON D.C. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura frente a Teherán durante la primera reunión de la Junta de Paz en Washington. El mandatario advirtió que es imperativo alcanzar un «acuerdo significativo» con Irán en un plazo máximo de diez días, advirtiendo que, de lo contrario, «podrían ocurrir cosas malas», en clara alusión a una posible intervención militar.
Presión militar y diplomacia paralela Mientras Trump lanzaba su advertencia, el Pentágono consolidaba un masivo despliegue naval y aéreo en Oriente Medio, liderado por el portaaviones USS Gerald R. Ford. Según reportes de CNN y The New York Times, el Ejército estadounidense ya se encuentra en posición para ejecutar ataques este mismo fin de semana, a la espera de la orden final del Ejecutivo.
A pesar del ruido de sables, el presidente destacó las gestiones de su enviado especial Steve Witkoff y de Jared Kushner, quienes mantienen canales abiertos con representantes iraníes. «Se están llevando a cabo buenas conversaciones», afirmó Trump, sugiriendo que aún existe una ventana para evitar el conflicto armado si Irán acepta las condiciones de Washington para la estabilidad regional.
Debate en el Congreso En el frente interno, la tensión también escala. Representantes demócratas han anunciado que exigirán que cualquier acción bélica contra Irán sea sometida a la autorización previa del Congreso, buscando frenar una decisión unilateral de la Casa Blanca que podría incendiar la región.









