WASHINGTON, D.C. – En un movimiento que refuerza su agenda a favor de los combustibles fósiles, el presidente Donald Trump firmó este miércoles una orden ejecutiva que instruye al Pentágono a priorizar la compra de electricidad generada por centrales térmicas de carbón. El mandatario justificó la medida asegurando que este recurso es «esencial» para garantizar un suministro ininterrumpido en instalaciones militares y sitios críticos de defensa.
Rescate a una industria en declive Rodeado de mineros en la Casa Blanca, quienes lo nombraron el «campeón indiscutible del carbón», Trump reiteró su escepticismo hacia las energías renovables, calificando a la energía eólica como «poco confiable». La orden obliga al Departamento de Defensa a establecer contratos a largo plazo con productores de carbón, en un intento por relanzar un sector que ha perdido terreno frente al gas natural y las fuentes de energía limpia debido a sus altos costos y su impacto ambiental.
Controversia climática La decisión ha generado reacciones inmediatas entre científicos y activistas ambientales, ya que el carbón es una de las fuentes de energía que más contribuye al calentamiento global. Sin embargo, para la administración Trump, la confiabilidad de la red eléctrica militar supera las preocupaciones ambientales, marcando un giro radical en la política energética de la principal potencia del mundo.















