Redacción Macronews.- Un estudio científico confirmó que un tsunami de gran magnitud ocurrido hace más de 600 años impactó el Caribe, generando olas capaces de arrastrar enormes bloques de coral cientos de metros tierra adentro, tras un sismo originado en la Fosa de Puerto Rico, una de las zonas sísmicas más activas de la región.
La investigación, publicada en la revista Geophysical Research Letters, utilizó modelos computacionales avanzados que demostraron que las inundaciones registradas en la isla de Anegada solo pudieron haber sido causadas por un tsunami de gran escala. Aunque los corales murieron tras el impacto, sus esqueletos permanecieron intactos durante más de seis siglos, funcionando como un archivo natural clave para reconstruir la historia sísmica del Caribe.

La ubicación geológica de Anegada, justo al sur de la Fosa de Puerto Rico —donde convergen las placas del Caribe y América del Norte— la hace especialmente vulnerable, a diferencia de otras islas protegidas por plataformas continentales más amplias y poco profundas. De acuerdo con los científicos, esta condición incrementa significativamente el riesgo ante terremotos de gran magnitud.
El profesor Brian Atwater, geólogo de la Universidad de Washington y del Servicio Geológico de Estados Unidos, advirtió que estos hallazgos deben considerarse en la planeación urbana y de infraestructura crítica, como hospitales y escuelas, en zonas costeras con riesgo sísmico.
Ante la ausencia de registros escritos anteriores a hace 500 años, la geología se convirtió en la principal herramienta para identificar este evento extremo. El interés por la región se intensificó tras el tsunami del océano Índico en 2004, que dejó más de 250 mil muertes a nivel mundial y evidenció la falta de preparación ante este tipo de desastres.
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El estudio más reciente fue liderado por la profesora Hali Kilbourne, del Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Maryland, quien logró precisar la fecha del tsunami medieval mediante el análisis de uranio y torio en los esqueletos de coral, además del conteo de bandas anuales de crecimiento, similares a los anillos de los árboles.
Los científicos coinciden en que este descubrimiento reescribe la historia sísmica del Caribe y refuerza la urgencia de mejorar la prevención, planificación urbana y sistemas de alerta, en una región densamente poblada y altamente expuesta a riesgos naturales.








