La última vez que se le vio a Daniel fue hace 11 días, a través de imágenes de una de las cámaras del C5 al momento de subirse a una unidad de transporte que lo llevaría del municipio de Suchiapa a la capital de Chiapas; un trayecto de alrededor de 20 minutos.
La intención del estudiante de Medicina Humana en la Universidad Intercultural de Chiapas (Unich) era visitar a sus abuelos en la colonia Maldonado, en Tuxtla, pero sus seres queridos perdieron el contacto con él.
Leer: ESTUDIANTES DE LA UT DE CANCÚN PODRÁN REALIZAR ESTADÍAS PROFESIONALES EN EMBAJADAS DE TODO EL MUNDO

Javier Champo Hernández, padre de Daniel, recuerda que el lunes 17 de noviembre, entre las 9 y 9:30 de la mañana, su hijo salió con dirección a la capital, pero nunca llegó a su destino, por lo que dos días después presentó ante la Fiscalía su denuncia.
Para Yoslin Chavarría, integrante de Madres buscadoras de Chiapas, el panorama en la entidad es complicado porque en las últimas semanas se recrudeció el reclutamiento de jóvenes de 15 a 30 años de edad por parte del crimen organizado, sobretodo en municipios como Berriozábal, Ocozocoautla, Tuxtla, Chiapa de Corzo y Tapachula.
“Es el mismo patrón: antes entraban en la madrugada a los domicilios, ahora (los criminales) lo hacen en la tarde”, advierte la joven, cuyo padre Víctor Chavarría González fue desaparecido de una forma similar en mayo de 2023.
Según los datos de la agrupación a la que pertenece, a la fecha se calcula que hay cerca de 3 mil personas desaparecidas en el estado, “aunque las cifras oficiales hablan de poco más de 2 mil”.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en lo que va de 2025 hay más de 1,700 personas en esa condición en la entidad chiapaneca.
Con base en el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), solo de enero hasta finales de agosto se este año han desaparecido más de 400 personas, principalmente en municipios como Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Berriozábal, entre otros.

El único avance sobre su paradero
El único avance que tienen, lamenta, es la geolocalización del teléfono celular del joven de 27 años que se ubicó entre la zona del Parque Recreativo y Deportivo Caña Hueca y la colonia residencial Las Arboledas., un radio de máximo medio kilómetro.
Lo que le da más tristeza admite es la poca capacidad que tiene la Fiscalía Especializada para Personas Desaparecidas, pues cuestiona que ni siquiera haya revisado las imágenes que guarda la cámara que captó por última vez a Daniel en Suchiapa.

Única prueba
“Pero otras que están en Las Arboleadas o Caña Hueca no las ha solicitado ni revisado. Tiene atadas las manos”, puntualiza el padre de familia, quien asegura que su muchacho es un ser tranquilo que estaba feliz porque en enero comenzaba su último semestre de la carrera.
Para él, dice, lo más extraño es que Daniel siempre se comunicaba cuando salía a la calle. Donde estuviera, insiste, él siempre lo mantenía informado, por eso la preocupación es cada vez mayor.
Está convencido de que su hijo no es alguien que se meta en problemas, y prueba de ello es que no saben de alguna amenaza o situación complicada que haya sufrido en los últimos tiempos. Al contrario, presume que Daniel era un ejemplo porque obtuvo un premio nacional en conocimiento e inclusive estuvo en Los Pinos por ese motivo.

El padre de Daniel padece llamadas de extorsión
Tras dejar en claro que casi a diario recibe llamadas de extorsión y a pesar de que hasta el momento no hay avances en la investigación, Javier pone las esperanzas en la Fiscalía y otras autoridades para que su hijo regrese a casa.
“Me amenazan, me piden dinero, pero cuando les solicito una prueba, ya no hay respuesta”, evidencia el maestro de profesión, quien suplica el respaldo del gobernador Eduardo Ramírez.
Kenya Reynoso, prima hermana de Daniel muestra una ficha de búsqueda y especifica que la imagen que en ella está impresa es la más actualizada, por ello solicita a la sociedad compartir la información para dar con su paradero.
Leer: TODO LISTO PARA LA EXPOFER 2025: CHETUMAL RECIBIRÁ MÁS DE 200 MIL ASISTENTES

Se une a la petición de su tío Javier e insiste en que la Policía Cibernética tiene una gran labor para rastrear todos los datos posibles y saber en dónde está su pariente. “Se han retrasado, no nos pueden dar esa información”, subraya.




















