El panorama global de las telecomunicaciones atraviesa un giro inesperado tras la ruptura entre Carlos Slim y Elon Musk. El empresario mexicano, cabeza de América Móvil, decidió cortar vínculos con Starlink, la compañía satelital de Musk, lo que abre la puerta a nuevos jugadores internacionales y desata una batalla con repercusiones económicas y geopolíticas.
Un rompimiento millonario
De acuerdo con reportes, Slim habría retirado su respaldo a Starlink tras semanas de tensiones y señalamientos públicos. El detonante fue un polémico mensaje de Musk en redes sociales insinuando vínculos del empresario mexicano con el crimen organizado, acusación que no presentó pruebas pero que escaló rápidamente.
La respuesta de Slim fue inmediata: canceló cualquier colaboración con Starlink y redirigió una inversión estimada en 22,000 millones de dólares hacia AST SpaceMobile y diversas compañías en China y Europa. Este movimiento implica que Musk pierde un socio clave en al menos 25 países, debilitando los planes de expansión de Starlink en América Latina.
China, el gran beneficiado
La separación entre ambos magnates no solo reconfigura el mapa de inversiones, también abre una ventana de oportunidad para las empresas chinas de telecomunicaciones. Su presencia en América Latina ha crecido en los últimos años y ahora podrían consolidarse aún más con el respaldo de América Móvil, compañía que lidera Slim.
LEER TITULAR DE LA SECRETARÍA DE OBRAS PÚBLICAS INAUGURA EL XIII CONGRESO MEXICANO DEL ASFALTO
Al mismo tiempo, AST SpaceMobile, con sede en Estados Unidos, surge como aliado estratégico, ofreciendo a Slim una alternativa tecnológica que diversifica sus opciones sin depender de Musk.
El impacto en Elon Musk
La pérdida de América Móvil representa mucho más que un golpe económico. Musk, que además funge como consejero en el gabinete de Donald Trump, enfrenta un revés estratégico en el mercado mexicano, considerado esencial para la expansión de Starlink.
Mientras Slim refuerza su liderazgo con nuevos socios, el empresario detrás de Tesla y SpaceX deberá competir contra gigantes asiáticos y europeos que ahora ocupan el espacio que dejó vacante en la región.
¿Quién gana la batalla?
El choque entre Slim y Musk va más allá de lo empresarial: refleja también las tensiones políticas entre Estados Unidos, México y China. Con la decisión, Slim no solo protege sus intereses, sino que también fortalece su posición como actor clave en la transformación tecnológica de América Latina.
El futuro inmediato plantea una pregunta que aún no tiene respuesta: ¿podrá Musk recuperar terreno o será esta la ocasión en la que Carlos Slim logre inclinar la balanza a su favor en la guerra de titanes de las telecomunicaciones?
Fuente: Msn