CIUDAD DE MÉXICO. – En una audiencia que se prolongó por casi siete horas, la Fiscalía General de la República (FGR) imputó formalmente al exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, por el presunto desvío de 5 millones de pesos. De acuerdo con el Ministerio Público, estos recursos federales estaban etiquetados específicamente para obras de salud en beneficio de poblaciones vulnerables, incluyendo niños y adultos mayores.
La «Caja de Cristal» que ocultaba desvíos La FGR sostiene que Duarte encabezaba una red de funcionarios que mezclaban fondos estatales con federales para cubrir el pago de salarios de la entidad, obteniendo beneficios personales en el proceso. Según la acusación, el uso de recursos destinados al desarrollo para fines administrativos era una práctica sistemática bajo su mando.
«Bola de sandeces»: La respuesta de Duarte El exmandatario veracruzano rechazó categóricamente las acusaciones, calificándolas como «una bola de sandeces» y acusando al Poder Judicial de ser un «instrumento político del Estado». Durante el debate por la medida cautelar, Duarte afirmó que el objetivo de fondo es simplemente evitar que salga de prisión. 
Ante esto, el juez Gustavo Aquiles Villaseñor defendió la independencia judicial y decretó la prisión preventiva justificada, asegurando que Duarte permanezca tras las rejas mientras se desahoga el proceso.







