REDACCION MACRONEWS.- Este sábado, la ciudad de Miami se convierte en el epicentro de la política regional con la cumbre “Escudo de las Américas”, organizada por Donald Trump para consolidar un bloque de doce naciones latinoamericanas alineadas con Washington. Con la mirada puesta en limitar la influencia de China, el evento ha convocado a figuras como Javier Milei, Nayib Bukele y Daniel Noboa; sin embargo, resalta una ausencia estratégica: México. Pese a ser el principal socio comercial de Estados Unidos y el eje de la agenda migratoria y de seguridad, el gobierno de Claudia Sheinbaum no recibió invitación para este encuentro diseñado bajo una estricta afinidad ideológica.

La exclusión de México subraya una paradoja diplomática. Mientras países como Argentina o El Salvador han abrazado la agenda de la Casa Blanca, la administración de Sheinbaum mantiene una postura de no alineamiento y defensa de la soberanía, rechazando una retórica hostil hacia Beijing. Esta distancia refleja la tradición histórica de la política exterior mexicana, regida por la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, principios que chocan con el molde de «aliado dócil» que parece buscar la nueva configuración del bloque pro-Washington.
Ante las presiones desde el norte, la presidenta Sheinbaum ha respondido con una fórmula de cooperación técnica pero firmeza política. México ha desplegado operativos migratorios coordinados y mantiene el diálogo en el combate al fentanilo, pero ha dejado claro que no permitirá operaciones unilaterales de fuerzas extranjeras en su territorio. Así, mientras Miami celebra la unión de los gobiernos más cercanos a Trump, México reafirma su autonomía, consolidándose como una contraparte con poder de negociación propio que no está dispuesta a militarizar sus fronteras bajo dictados externos.





















