REDACCION MACRONEWS.- La aptitud mental del presidente Donald Trump se encuentra nuevamente bajo el escrutinio público tras las declaraciones de Jonathan Reiner, reconocido cardiólogo que trató durante años al fallecido vicepresidente Dick Cheney. Reiner ha solicitado formalmente una investigación bipartidista del Congreso sobre la idoneidad presidencial, calificando de alarmante una carta recientemente filtrada dirigida al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Stoere.

En dicha misiva, Trump, en medio de sus gestiones por adquirir el territorio de Groenlandia, advirtió que «ya no siente la obligación de pensar solo en la paz» tras haber sido desairado para el Premio Nobel de la Paz.
Esta conducta ha provocado una reacción inmediata en el Capitolio. Legisladores demócratas como la representante Yassamin Ansari y el senador Ed Markey han instado a invocar la 25ª Enmienda, la cual permite al gabinete destituir al mandatario si se considera que no puede cumplir con sus deberes. Por su parte, académicos de la talla de Eliot A. Cohen, profesor emérito de Johns Hopkins, han señalado que la misiva es una prueba de «enfermedad mental extrema». A pesar de las críticas, la Casa Blanca, a través de la secretaria de prensa Karoline Leavitt, sostiene que el presidente no tiene «nada que ocultar» y que ha superado con éxito exámenes cognitivos previos. Sin embargo, el creciente coro de expertos médicos y políticos sugiere que la presión por una evaluación independiente seguirá aumentando.
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