ALERTA DE SALUD JUVENIL: SUPERAR LAS 10 HORAS SEMANALES DE VIDEOJUEGOS ELEVA AL 62% EL RIESGO DE SOBREPESO Y OBESIDAD
Redacción Macronews.- Una reciente investigación internacional liderada por la Universidad Curtin de Australia y publicada en la prestigiosa revista Nutrition ha establecido un umbral crítico para el uso de consolas y computadoras: dedicar más de 10 horas semanales a los videojuegos se asocia de manera directa con un deterioro significativo en la calidad de vida. El estudio, que analizó el comportamiento de universitarios durante este inicio de 2026, revela que quienes superan esta marca presentan una tasa combinada de sobrepeso (38%) y obesidad (24%), cifras que contrastan drásticamente con el grupo de usuarios moderados, donde la obesidad apenas alcanza el 4.9%.
[Image showing a comparison chart between moderate gaming (under 10h) and intensive gaming (over 10h) regarding BMI and sleep quality]
El profesor Mario Siervo, director del estudio, señala que el exceso de tiempo frente a las pantallas desplaza hábitos fundamentales como la higiene del sueño y la nutrición equilibrada. Los datos indican que los jugadores intensivos registran una puntuación de 45 puntos en calidad de dieta, frente a los 50 puntos del grupo de baja frecuencia, además de reportar un Índice de Masa Corporal (IMC) mediano de 26.3 kg/m², cifra que se sitúa fuera del rango considerado saludable. En cuanto al descanso, el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh mostró alteraciones severas en quienes juegan más de 10 horas, quienes presentan dificultades para conciliar el sueño debido a la sobreestimulación digital.
Especialistas en salud mental advierten que este fenómeno se ve agravado por los algoritmos de gratificación inmediata, que afectan los circuitos de recompensa del cerebro joven. Aunque el estudio no establece una causalidad directa, sí identifica un patrón de riesgo claro: el sedentarismo digital prolongado facilita la preferencia por alimentos ultraprocesados y altera los ciclos circadianos. Ante este panorama, autoridades sanitarias recomiendan regular estrictamente el uso de dispositivos, promoviendo pausas activas y retardando la exposición temprana a pantallas para asegurar que los hábitos adoptados en la juventud no deriven en enfermedades crónicas durante la vida adulta.




















