Redacción Macronews.- En las aguas del Caribe Mexicano, particularmente en Quintana Roo, las rayas enfrentan un escenario de creciente vulnerabilidad debido a la pérdida de hábitats esenciales como manglares y pastos marinos, así como al impacto constante de la pesca incidental, lo que ha encendido las alertas en la comunidad científica.
LEER:EL FENÓMENO «GODÍN» CONTINÚA: LA OFICINA MÉXICO ASEGURA NUEVA TEMPORADA TRAS ÉXITO TOTAL
Especialistas advierten que, aunque existen normativas federales para su protección, persiste una preocupante brecha entre la legislación y la conservación efectiva de estas especies. Ante ello, proponen la creación de un santuario en la zona norte del estado que permita resguardar rutas migratorias y áreas clave de reproducción.
El investigador Francisco Serrano Flores, del El Colegio de la Frontera Sur, destacó la relevancia biológica de estos elasmobranquios. Señaló que, de las 696 especies de rayas registradas a nivel mundial, México alberga 96, de las cuales 46 se encuentran en la vertiente del Atlántico, posicionando al país como un punto clave para su conservación.
Esta riqueza biológica implica una responsabilidad internacional, ya que las rayas desempeñan funciones ecológicas fundamentales como depredadores y recicladores de nutrientes en los ecosistemas marinos. No obstante, su lenta tasa de reproducción las hace altamente vulnerables a presiones ambientales y humanas, incluyendo la contaminación por metales pesados e hidrocarburos.
Investigaciones han evidenciado la presencia de contaminantes en fauna marina, los cuales se depositan en los sedimentos del fondo marino y pueden reincorporarse a la cadena alimenticia durante fenómenos climáticos como los “nortes”. En este contexto, los batoideos —grupo al que pertenecen las rayas— resultan especialmente afectados debido a su dieta basada en organismos bentónicos.
Desde la Universidad Autónoma de Campeche, expertos subrayan que el riesgo de bioacumulación es elevado, lo que podría afectar la salud, reproducción y abundancia de estas especies si no se refuerzan las medidas preventivas.
Además del trabajo científico, las estrategias de conservación han comenzado a integrar acciones de educación y sensibilización dirigidas a la sociedad, incluyendo participación en ferias científicas y colaboración con el sector de la pesca deportiva. A través de talleres especializados, se promueve el manejo adecuado y la liberación responsable de ejemplares.
Aunque hasta ahora no se han reportado eventos masivos de mortandad, los especialistas coinciden en que la prevención es clave para evitar un deterioro irreversible. El objetivo es garantizar que el desarrollo turístico, la actividad industrial y la pesca en la Península de Yucatán sean compatibles con la conservación de estas especies.













