- Alerta en Quintana Roo: Casos de autolesiones aumentan 63.8% en 2025; violencia familiar y redes sociales, factores clave
Redacción Macronews.- La salud mental en Quintana Roo enfrenta una crisis silenciosa pero alarmante. En lo que va de 2025, se han registrado 118 casos de lesiones autoinfligidas, lo que representa un incremento del 63.8% respecto al año anterior. Especialistas advierten que la violencia familiar, el abuso emocional y la exposición constante a contenido violento en redes sociales están deteriorando el equilibrio psicológico de la población, especialmente entre adolescentes y mujeres jóvenes.
Los métodos más frecuentes de autolesión incluyen cortes con objetos punzocortantes (27 casos, de los cuales el 77.8% corresponde a mujeres) y los intentos de suicidio (46 en total, con 32 mujeres y 14 hombres), lo que evidencia la ausencia de entornos seguros y el limitado acceso a servicios de contención emocional. Quintana Roo se posiciona como el cuarto estado del país con mayor tasa de violencia, con más de 4,300 denuncias por violencia familiar en los primeros siete meses del año.
El psicólogo Darwin Fernández señaló que crecer en ambientes hostiles, donde predominan los gritos, insultos o agresiones físicas, genera miedo, inseguridad y dificultades para establecer relaciones sanas.
“Muchos jóvenes recurren a la autolesión como vía de escape ante el sufrimiento que enfrentan en casa”, explicó.
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Por su parte, el académico Ricardo Hinojosa advirtió que los jóvenes están expuestos a una doble carga de violencia: la que viven en sus hogares y la que consumen diariamente en plataformas digitales.
“La constante exposición a contenido violento en Internet normaliza el abuso y genera una saturación emocional que incrementa los niveles de ansiedad y depresión”, indicó.
Ambos especialistas coinciden en que la falta de atención temprana, el estigma social asociado a pedir ayuda psicológica y la escasez de espacios de contención emocional agravan la situación. En este contexto, los intentos de suicidio se han convertido en una de las manifestaciones más preocupantes del deterioro emocional colectivo, con la mayoría de los casos registrados en mujeres jóvenes.
Fernández concluyó que los efectos de la violencia no se limitan a quienes la padecen directamente.
“Niños que crecen viendo cómo un padre agrede a su madre, o adolescentes expuestos a conflictos constantes, desarrollan sensaciones de indefensión que persisten incluso en su vida adulta”, señaló.
Ante este panorama, expertos y autoridades coinciden en la urgencia de reforzar la infraestructura de atención psicológica, ampliar los programas de prevención y eliminar el estigma que impide a muchas personas buscar ayuda. La salud mental debe ser tratada como una prioridad pública, no como un tema secundario.