Redacción Macronews.- Un reciente informe del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida, elaborado con apoyo de la NASA, advierte que la temporada de sargazo de 2026 podría convertirse en la más intensa registrada en el Caribe mexicano, luego de detectarse niveles que superan en más de 75% los valores históricos observados entre 2011 y 2025.
De acuerdo con el reporte, la llegada de sargazo a las costas de Quintana Roo se adelantó de forma inusual este año, ya que desde principios de enero comenzaron a registrarse recales en diversas playas del estado, varios meses antes del inicio oficial de la temporada, que normalmente se prevé hacia finales de marzo.
Este adelanto tomó por sorpresa tanto a autoridades como al sector turístico, que actualmente enfrenta labores anticipadas de contención y limpieza en distintos destinos del Caribe mexicano.
Monitoreo satelital detecta grandes concentraciones en el Atlántico
El informe científico señala que las imágenes satelitales han identificado tres grandes concentraciones de sargazo en el Atlántico Oriental, el Atlántico Occidental y el Caribe Occidental, lo que incrementa la probabilidad de que grandes volúmenes de esta macroalga lleguen a diversas zonas costeras del Caribe.
Entre los países que podrían verse afectados se encuentran Belice, Honduras y México, particularmente el litoral de Quintana Roo.
En el caso del estado mexicano, los recales podrían impactar destinos turísticos clave como Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Cozumel y Mahahual, donde autoridades y empresas turísticas ya se preparan para reforzar las estrategias de limpieza y contención en playas.
El boletín también indica que el Golfo de México mantiene actualmente niveles bajos de sargazo, sin embargo, en el Caribe oriental las cantidades siguen por encima de los promedios históricos, con incrementos detectados en algunas islas de las Antillas Menores.
Los especialistas advierten que el crecimiento sostenido de la macroalga entre noviembre y febrero, sumado a los niveles récord detectados recientemente, refuerza el escenario de un 2026 con fuerte presión ambiental y operativa para los países del Caribe, especialmente en regiones cuya economía depende directamente del turismo y la calidad de sus playas.














