Redacción Macronews.- A tan solo 12 meses de su reinauguración y después de una inversión pública de 44 millones de pesos, el Parque de las Palapas en Cancún luce deteriorado y en condiciones que evidencian la falta de mantenimiento por parte del Ayuntamiento de Benito Juárez. Lo que debía ser un espacio emblemático y seguro para familias y turistas, hoy muestra basura acumulada, coladeras sin tapa, grietas en el pavimento y cableado expuesto que representa un riesgo constante de accidentes y cortocircuitos.
Vecinos y visitantes denuncian que el parque se ha convertido nuevamente en un lugar inseguro. “Es muy peligroso, la verdad. Otra vez se ha convertido en un sitio inseguro, tanto de día como de noche”, expresó Adriana, habitante de Cancún, quien dejó de llevar a sus nietos por las condiciones insalubres y la presencia de personas en situación de calle que utilizan los juegos infantiles como sanitarios.
El contraste entre la millonaria inversión y el estado actual del parque ha generado indignación. El piso fracturado y levantado, pese a ser obra reciente, refleja deficiencias en la calidad de los trabajos y en la supervisión de la obra pública. “Ese piso está muy levantado y mi mamá usa bastón; además, ya no ve bien. No sé si fue por las raíces de los árboles o porque el trabajo quedó mal hecho”, comentó Eva, vecina que visita el lugar con su madre.
La falta de recolección de basura y el abandono de áreas básicas como luminarias y juegos infantiles son problemas que el Ayuntamiento apenas reconoció en un recorrido de supervisión realizado semanas atrás. Sin embargo, las reparaciones prometidas siguen sin concretarse. Carlos del Castillo, director del Distrito Cancún, admitió afectaciones en el sistema eléctrico y la presencia recurrente de indigentes, pero las acciones anunciadas se limitan a “solicitar apoyo” a otras dependencias, sin resultados visibles.
El Parque de las Palapas, que debía ser un símbolo de modernización y convivencia, hoy es un reflejo del descuido institucional y de la falta de planeación en proyectos que consumen recursos millonarios. La ciudadanía cuestiona no solo la calidad de la obra, sino la ausencia de un plan de mantenimiento que garantice la seguridad de los más de 800 mil habitantes de Cancún y de los miles de turistas que visitan este espacio cada año.






















