BLINDAJE DE ALTA SEGURIDAD SALVA A ALCALDE FILIPINO DE UN ATAQUE CON LANZACOHETES; 3 ASALTANTES ABATIDOS TRAS ATENTADO
Redacción Macronews.- El sur de Filipinas fue escenario de un violento intento de magnicidio el pasado domingo, cuando el alcalde de Shariff Aguak, Akmad Mitra Ampatuan, sobrevivió a un ataque directo perpetrado con armamento de grado militar. Según informes de la Policía regional y del gobierno autónomo de Bangsamoro, un grupo de asaltantes interceptó el convoy del regidor disparando un proyectil de lanzacohetes contra su vehículo. Pese a la magnitud de la explosión y el impacto directo, el blindaje automotriz de alta resistencia permitió que el funcionario resultara ileso, aunque el 100% de los agresores identificados fueron perseguidos en una operación que culminó con la neutralización de tres sospechosos y la búsqueda activa de un cuarto integrante.
El incidente, captado en video y difundido a través de redes sociales, muestra el momento exacto en que dos individuos descienden de una furgoneta para abrir fuego con armamento pesado. Durante la agresión, dos miembros del equipo de seguridad del alcalde resultaron heridos, sumándose a las estadísticas de una región que ha padecido un conflicto separatista de cinco décadas con un saldo trágico de 150,000 víctimas fatales. La provincia de Maguindánao del Sur continúa siendo un punto crítico debido a las disputas de poder entre clanes locales que poseen ejércitos privados altamente equipados.
Las autoridades vinculan la peligrosidad del entorno con el historial delictivo del clan Ampatuan, del cual el alcalde es miembro, pero contra el que testificó en el marco de la «Masacre de Ampatuan» de 2009, evento donde fueron asesinadas 58 personas. El director de la Policía, Jose Melencio Nartatez, confirmó que la respuesta táctica de los agentes fue inmediata, logrando abatir a tres de los presuntos sicarios tras una persecución. Este atentado subraya la fragilidad de la paz en Mindanao y la sofisticación del armamento utilizado por los grupos paramilitares en la zona, donde el uso de explosivos contra objetivos políticos se ha vuelto una amenaza recurrente.

















