
CHIQUILÁ / HOLBOX. – A pocos días de que inicie la veda oficial este 1 de marzo, el sector pesquero de la zona norte de Quintana Roo reporta cifras alarmantes. Con una producción de apenas 300 toneladas de langosta y una parálisis casi total por factores climáticos, más de mil 500 familias se encuentran en una situación económica crítica.
Clima y escasez: El combo mortal Alberto Pérez Villatoro, líder de la Federación de Cooperativas Pesqueras de la Zona Norte, señaló que el constante embate de frentes fríos en enero y febrero obligó al cierre de puertos en múltiples ocasiones, impidiendo que los hombres del mar trabajaran. «El panorama es sombrío; lo que se extrae apenas alcanza para cubrir el combustible», afirmó.
Sin el refugio del turismo Tradicionalmente, durante la veda de la langosta, los pescadores migraban al sector turístico para subsistir durante la Cuaresma. Sin embargo, este 2026 la demanda de tours en la región de Lázaro Cárdenas es nula, obligando a muchos pescadores a buscar empleo en la construcción para poder alimentar a sus familias. El precio del crustáceo se ha disparado hasta los 700 pesos por kilo en el mercado informal, pero la falta de producto impide que este costo beneficie realmente a las cooperativas.











