EQUILIBRIO TRAS LAS FESTIVIDADES: EXPERTOS RECOMIENDAN REDUCIR EL 70% DE AZÚCARES AÑADIDOS PARA ESTABILIZAR LA SALUD SIN MEDIDAS EXTREMAS
Redacción Macronews.- Tras la culminación de la temporada decembrina, periodo en el que el consumo de glucosa suele incrementarse de manera significativa, especialistas en nutrición advierten sobre la ineficacia de las dietas restrictivas para «compensar» los excesos. Según datos destacados por la Universidad de Harvard y las Guías Alimentarias para los Estadounidenses, casi el 70% del azúcar añadido en la dieta moderna proviene de fuentes específicas como bebidas azucaradas, repostería y cafés endulzados. Ante este panorama, la recomendación clínica no es la eliminación total, sino una transición hacia hábitos sostenibles que estabilicen el organismo.
La Asociación Americana del Corazón establece parámetros claros para mantener la salud cardiovascular: un límite máximo de 24 gramos diario
s de azúcar añadido para mujeres y 36 gramos para hombres. No obstante, tras un episodio de consumo elevado, la dietista Marissa Beck señala que el error más común es saltarse comidas. Esta práctica activa las hormonas del hambre y genera un efecto rebote, por lo que la clave reside en priorizar desayunos ricos en proteína y fibra que ayuden a regular los niveles de glucosa en sangre desde las primeras horas del día.
Estrategias de recuperación y estabilidad metabólica
Para revertir la sensación de inflamación y fatiga, los expertos proponen un esquema de alimentación balanceada que incluya grasas saludables y carbohidratos complejos. La hidratación constante es fundamental, ya que la hinchazón post-festividades suele estar vinculada a una deshidratación celular provocada por el exceso de solutos. Asimismo, se recomienda la implementación de actividad física moderada, como caminatas breves, las cuales han demostrado ser una herramienta eficaz para mejorar la sensibilidad a la insulina y el estado de ánimo de manera inmediata.
Finalmente, la nutricionista Alexis Silver enfatiza que la salud a largo plazo no se define por un evento aislado de atracón, sino por la consistencia de los hábitos diarios. El enfoque debe ser la reducción gradual y consciente de productos ultraprocesados, sustituyéndolos por alimentos integrales y frutas naturales. Los especialistas coinciden en que despojar a la alimentación de una carga «moral» —etiquetando los productos como buenos o malos— es el primer paso para construir una relación sana con la comida y evitar ciclos de restricción que afecten la salud mental y metabólica.



















