ESTRATEGIA ÁRTICA: LA RIQUEZA DE 1.5 MILLONES DE TONELADAS EN TIERRAS RARAS IMPULSA EL INTERÉS DE EE. UU. POR GROENLANDIA
Redacción Macronews.- El renovado interés del presidente Donald Trump por adquirir o consolidar el control sobre Groenlandia ha dejado de ser una mera ambición territorial para convertirse en una prioridad de seguridad nacional y soberanía tecnológica para los Estados Unidos. Con una superficie de 2.1 millones de kilómetros cuadrados, la isla alberga en su subsuelo un «tesoro helado» que incluye depósitos masivos de petróleo, uranio, oro y, fundamentalmente, tierras raras. Según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos, este territorio posee reservas de 1.5 millones de toneladas de estos 17 elementos críticos, posicionando a Groenlandia como el octavo depósito más importante a nivel global y un eje central para la industria automotriz eléctrica, la defensa avanzada y la electrónica de alta gama.
La relevancia estratégica se ha intensificado tras el reciente movimiento financiero de la firma estadounidense Critical Metals, la cual adquirió una participación mayoritaria en el yacimiento de Kringlerne, ubicado al sur de la isla. Este proyecto, valorado en decenas de millones de dólares, recibió en junio de 2025 una carta de interés del Export-Import Bank de EE. UU. para un financiamiento de 120 millones de dólares. De concretarse, representaría la primera inversión minera exterior de la administración Trump en 2026, buscando contrarrestar el dominio de otros mercados y asegurar 25 de las 34 materias primas que la Unión Europea ya ha identificado como esenciales para la transición energética global.
A pesar del potencial económico, la explotación de estos recursos enfrenta complejos desafíos jurídicos y ambientales. El antecedente del depósito de Kuannersuit —que derivó en una disputa internacional tras prometer convertir a Groenlandia en el mayor productor occidental de tierras raras— subraya la resistencia local y técnica ante la minería a gran escala. No obstante, Washington presiona por la renovación de memorándums de entendimiento científicos y técnicos que están próximos a expirar, bajo la premisa de que el control de yacimientos como los de la zona de Qaqortoq es vital para la resiliencia de la cadena de suministro estadounidense frente a las tensiones geopolíticas del siglo XXI.




















