IMPACTO GENÉTICO DEL SOL: CINCO QUEMADURAS GRAVES ANTES DE LOS 20 AÑOS ELEVAN HASTA UN 80% EL RIESGO DE PADECER MELANOMA
Redacción Macronews.- Una reciente investigación liderada por la Universidad de California en San Diego y publicada en la prestigiosa revista Nature Communications ha revelado el mecanismo molecular exacto por el cual una quemadura solar puede derivar en procesos oncológicos años después del incidente. El estudio demuestra que el daño por rayos UVB no se limita a la muerte celular superficial; por el contrario, las células afectadas liberan la molécula HMGB1, un potente activador que tiene la capacidad de despertar tumores ocultos y reactivar células precancerosas que permanecían en estado latente bajo la piel.
Las estadísticas proporcionadas por la Skin Cancer Foundation subrayan la gravedad de este hallazgo: sufrir únicamente cinco quemaduras solares con presencia de ampollas antes de cumplir los 20 años de edad incrementa el riesgo de desarrollar melanoma en un 80%. Este fenómeno se explica a través de la respuesta del sistema inmune; tras la radiación, el cuerpo envía neutrófilos para reparar la zona, pero estas células liberan enzimas como la elastasa, la cual puede alterar el ADN de las células sanas vecinas y facilitar mutaciones malignas a largo plazo.
El peligro de la «memoria» celular y efectos retardados
El estudio enfatiza que el cuerpo humano mantiene una memoria inmunológica de cada exposición traumática al sol. Aunque la dermis parece recuperarse visualmente, el paisaje molecular queda transformado por un ambiente proinflamatorio persistente. Investigadores advierten que una sola quemadura severa en la infancia tiene el potencial de duplicar las probabilidades de cáncer de piel en la etapa adulta, convirtiendo un evento agudo en una amenaza latente que puede tardar décadas en manifestarse.
Para mitigar estos riesgos, especialistas del centro oncológico Roswell Park recomiendan una intervención inmediata en las primeras 24 horas tras la exposición excesiva. El uso de aloe vera, hidratación intensiva y antioxidantes como la vitamina C y el licopeno pueden reducir el estrés oxidativo inicial; sin embargo, los expertos coinciden en que la prevención absoluta y el chequeo dermatológico periódico son las únicas vías efectivas para interrumpir esta cadena silenciosa de daño genético.



















